nombre y apellido

Darío de Regoyos

La Red de Paradores de Turismo ha reunido, durante sus ochenta y cinco años de existencia, una nutrida y notable colección artística que supera las diez mil piezas e incluye pintura en todas las técnicas y soportes; escultura en todos los materiales, desde los clásicos mármoles y bronces, hasta los actuales plásticos, poliéster y resinas; estampas y grabados en todas sus modalidades; textiles y tapices; cerámicas y porcelanas de varias procedencias; ebanistería artística de regiones españolas y europeas; obras suntuarias y curiosidades que incluyen series numismáticas y elementos decorativos de diversas épocas. En su mayoría, estos fondos se adquirieron en paralelo a la construcción, o habilitación en históricos inmuebles, de las instalaciones hoteleras, a través de compras directas a artistas, marchantes y galerías y, según me comentó Juan Palazuelo -arquitecto jefe de la Red y autor del emblemático proyecto materializado en San Sebastián de La Gomera, sin duda el mejor edificio de nueva planta de toda España- mediante continuas pesquisas y negociaciones en anticuarios y almonedas. En la vertiente antigua destacan restos arqueológicos clásicos, piezas medievales, pintura cortesana, en su mayoría anónima pero adscrita a las distintas corrientes del fecundo siglo XVII (alguna de la autoría de Felipe Diriksen) y telas decimonónicas de escuelas regionales. A este bloque se adscriben también tapices con diseños de Rubens y factoría brabanzona y una suntuosa dotación de mobiliario de época. Entre la obra firmada destacan cuidadas muestras de Mariano Barbasán, Moreno Carbonero, Romero de Torres, Gutiérrez Solana, Rafael Pellicer y exquisitos lienzos de Darío de Regoyos. Muy estimable es la representación de los grupos contemporáneos Parpalló, El Paso y las escuelas de Madrid y Vallecas.

Junto a magníficos grabados de Pablo Picasso y a un panorámico repertorio de ejemplos dadaístas, surrealistas, cubistas, constructivistas, expresionistas y abstractas, la relación de nombres propios es sobresaliente porque suma a Joan Miró, Maruja Mallo, Antoni Tapies, Francisco Mateos, Juan Barjola, Fernando Zobel, Manuel Millares, Modeste Cuixart, Luis Gordillo, Pablo Palazuelo, Luis Gordillo, Luis Feito y, naturalmente, nuestro gran César Manrique, que aparece en varios establecimientos. Una inteligente antología de este patrimonio se puede visitar en el Centro Azca de Madrid hasta finales de noviembre y servirá, a lo mejor, para reconciliarnos con algunos gestores públicos.