fútbol

Un desconocido Mensajero se hunde en Gernika

Una jornada más el Mensajero sigue como colista, aunque esta vez por méritos propios. La primera victoria liguera de la pasada semana no tuvo precisamente continuidad en Urbieta. El 3-1 resultó un duro pero real correctivo. Los rojinegros marcaron por fin lejos del Silvestre Carrillo, pero esta vez fue demasiado tarde porque antes la definición dejó mucho que desear. Si en otros partidos a domicilio al menos el equipo mantenía cierto espíritu defensivo, pero esta vez no apreció y concedió muchas opciones a otros recién ascendido que agradeció tantas facilidades. Con errores en defensa y ataque, el técnico Roberto Aguirre tiene mucho trabajo por delante, pero en Gernika la tarde fue para olvidar o mejor para la reflexión colectiva.

El central escocés Darren, en detrimento de Jaime, fue la única cara nueva en el once. El partido comenzó de manera eléctrica. El Gernika quiso embotellar en su área a los isleños y un primer disparo de Entziondo cerca del larguero se convirtió en el primer aviso. El Mensajero, fiel a su estilo, buscaba rasear el cuero, sin renunciar tampoco a envíos directos a Dani López o Yeray. Precisamente este último recibió un servicio desde la medular y con su buen desmarque esquivó el fuera de juego para plantarse solo ante Altamira. Ahí al delantero le faltó definición y estrelló el balón en el cuerpo del guardameta.

Esta oportunidad animó a los visitantes, que a base de posesión, parecían neutralizar el ímpetu vasco. Al buen gusto por el toque de balón le faltaba algo más de intensidad y el Gernika aprovechó un momento de menor tensión a la hora de presionar por parte de los de Roberto Aguirre para abrir brecha. Una jugada elaborada con centro de Salupregi y en el segundo palo Lander, sorteando a su marcador, cabeceó a la red.

A partir de ahí, los vizcaínos se hicieron claros dominadores del partido. Santamaría, con todo a favor, perdonó un pase de la muerte de Luariz. El Mensajero estaba muy tocado y cada córner en contra era un remate local aunque afortunadamente sin puntería.

Roberto Aguirre, descontento con la zaga, no se lo pensó a la hora de quitar a Darren. En su lugar entró Jaime y lo primero que presenció ya en el césped fue el 2-0 con un disparo raso y cruzado de Santamaría.

El Mensajero era presa fácil y solo Yeray en el minuto 25 con un zarpazo dede la frontal directo al larguero pareció reanimar a un equipo demasiado condescendiente. Aunque el Gernika le daba un cierto respiro, la conexión Salupregi-Lander a punto estuvo de concretar un tercer mazazo.

Al borde del descanso, Yeray tuvo la opción de acortar la desventaja pero su disparo dentro del área, algo inocente, facilitó la buena respuesta de Altamira.

Tras el paso por los vestuarios se esperaba otro ímpetu en el cuadro rojinegro, pero solo aparecían chispazos aislados. Dani López se topó con Altmaria tras un buen servicio de Yeray, pero en los siguientes minutos el Gernika volvió a explotar con acierto el juego por las alas, rematando siempre con peligro ya en el área pequeña.

Mientras el Mensajero, y sobre todo Yeray, se desesperaban al errar en boca de gol lo imperdonable:

Roberto Aguirre se resistía a cambiar el esquina inicial (4-4-2) y el equipo por momentos parecía da un paso adelante. Otro espejismo en el camino. Los vascos ya no querían más sustos y un gran tiro desde fuera del área puso el 3-0. Con esto el Mensa parecía perder la convicción e incluso la madera se convirtió en aliado en dos disparos de Franco. Solo en los últimos instantes Joan Salvá vio puerta para romper la mala estadística a domicilio, pero se quedó simplemente en anécdota.