reflexión

Domund – Por Juan Pedro Rivero

No hay que ser experto en filosofía para reconocer la verdad fundamental que habita detrás del dicho popular “nadie da lo que no tiene”. Si no es mío o no está bajo mi administración, por más que lo dé, lo preste o lo regale…, será inútil. Sólo aquello que está bajo mi disposición puede ser objeto de dádiva. Porque, “quien se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan”. Se puede transmitir lo que se posee.

Esto ocurre con las cosas materiales, pero también ocurre con las que no lo son. También con las experiencias tenidas y que enriquecen las destrezas de las personas. Son propias e intransferibles. No se pueden desarrollar si no se tienen. Aunque otros las tengan y las ejerzan, si no son nuestras, nada de nada. La transmisión de la fe exige, por la propia naturaleza de las cosas, estar en posesión de ella. Nadie puede dar testimonio de lo que no es, a no ser que haga teatro. Y, por más que Calderón de la Barca lo grite, la vida no es un teatro.

El mes de octubre suele ser conocido como el mes misionero. El próximo domingo, 17 de octubre, es el Domingo de las Misiones: el Domund. Un domingo mundial para subrayar la importancia de los misioneros que atraviesan el mundo de lado a lado transmitiendo lo que sí tienen, la riqueza de una experiencia que es capaz de cambiar la vida personal y la historia de los pueblos.

Es curioso que sólo conozcamos la existencia de los misioneros cuando la desgracia se ceba con una población del tercer mundo y el único teléfono que le responde a los medios de comunicación en lengua castellana es un misionero o una misionera. Curioso, pero cierto. Son los capitanes de la fe que no abandonan el barco hasta que no esté a salvo el último de aquellos por quienes entregan su vida.
Estar cómodamente instalados a este lado de la historia nos puede adormecer la conciencia y olvidar que hoy, como entonces en la montaña de Galilea, Alguien repite aquellas palabras que hacen temblar el alma: “Id…”

Siempre serán verdad aquellas palabras: “Lo que no se da, se pierde”.
@juanpedrorivero