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La erupción junto a La Restinga creó hasta cinco conos volcánicos

Imagen de una restingolita, material del volcán submarino surgido junto a la localidad herreña. | F. P.
Imagen de una restingolita, material del volcán submarino surgido junto a la localidad herreña. | F. P.

La expedición científica Vulcana 2015, una investigación liderada por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) que cuenta con la colaboración de las universidades públicas canarias y del Museo de la Naturaleza y el Hombre, ha comprobado que la erupción submarina que tuvo lugar junto a La Restinga en 2011 generó hasta cinco conos volcánicos, en información corroborada por el coordinador de dicha campaña, el científico titular del IEO Eugenio Fraile.

A pesar de lo llamativo que resulta el hecho de que la erupción se multiplicara de la manera descrita, desde la perspectiva científica llama aún más la atención el que, cuatro años después de aquellos hechos que conmovieron a Canarias en general y a la Isla del Meridiano en general, los científicos de Vulcana 2015 han comprobado que persisten las anomalías físico-químicas en torno a la principal cima de este volcán, que tanta atención recibió en su día desde los medios de comunicación.

SALEN GASES Y CALOR
Sin embargo, tales anomalías corresponden al proceso normal de desgasificación que sucede a la erupción, lo que implica que si bien sigue existiendo actividad, ello no implica que en breve vuelvan a repetirse sucesos como los de 2011, cuando la irrupción de material se mostró en superficie con nitidez. Como explica Fraile desde alta mar, ya que continúa a bordo del buque Ángeles Alvariño (propiedad de la Armada Española), “se trata simplemente de que siguen saliendo gases y calor, pero nada que ver con una nueva fase eruptiva”.

Tal y como se describe en la ficha que Vulcana 2015 ya ha colgado en la red social Facebook, el trabajo de los científicos ha permitido detectar una anomalía térmica realmente significativa, por cuanto la temperatura varía debido a esa desgasificación en 0,4 grados centígrados tanto en el cono principal como en los secundarios.

Pero Fraile recuerda un dato que todo canario no debe olvidar: “Vivimos en un archipiélago volcánico y basta con admirar nuestro paisaje para ver cientos de volcanes subaéreos que son huella de nuestra historia, y eso también ocurre bajo el mar. Por lo tanto -continúa el científico- por supuesto que siempre habrá una nueva erupción, en edad geológica, en cualquier punto de nuestro Archipiélago. Porque eso es lo normal en nuestra tierra” remacha el especialista.

¿Y cómo es la formación geológica? Un cono principal ubicado a 1,8 kilómetros al sur de La Restinga y a solo 88 metros de la superficie. Tiene una altura de 275 metros respecto al lecho marino pero su pendiente lateral, donde figuran más abajo los otro conos secundarios y por donde descendió buena parte del material eruptivo, se pierde en las inmensidades del océano. Sus coordenadas son 27º 37.221’ N y 17º 59.605’ O.

Un éxito de la ciencia canaria
Los datos obtenidos por la campaña científica Vulcana 2015, a expensas de los resultados que puedan ofrecer el análisis del material recopilado, ya se pueden catalogar como un éxito para la ciencia que se desarrolla en las Islas.

De la mano del Instituto Español de Oceanografía y con un buque de la Armada española, científicos radicados en las Islas en un equipo completado por las aportaciones de la Universidad de La Laguna y de Las Palmas de Gran Canaria más el Museo de la Naturaleza y El Hombre han logrado en estos días de octubre realizar la primera batimetría del llamado volcán de Enmedio, tan temido desde el terremoto de 1989, y actualizar los datos sobre el último fenómeno volcánico acaecido en las Islas, concretamente junto a La Restinga. Basta con las primeras conclusiones obtenidas por el equipo que capitanea Eugenio Fraile para descubrir que el volcán de Enmedio sí era ese coloso (tiene una base de 2,88 kilómetros), pero resulta que ahora no presenta actividad alguna.

Hasta el más profano puede advertir una similitud entre el volcán de Enmedio y el volcán de La Restinga: la presencia de conos secundarios, dos en el primer caso y hasta cuatro en la estructura surgida junto a la costa herreña.

Pero seguramente lo mejor está por venir. Pronto se sabrá cuántas erupciones se han producido en ese punto entre Tenerife y Gran Canaria, a tan solo 25,47 kilómetros del Faro de Abona. Y, en un futuro, se podrá medir hasta dónde llega el abismo que se abre junto al volcán de La Restinga. La sonda usada en Vulcana 2015 solo detecta hasta los 2.000 metros y este año se quedó corta, lo que nos da una idea de que aún resta mucho por descubrir.