la columna

El escándalo de los productos tóxicos bancarios y las administraciones

Mientras países como Francia o Portugal se ocupan del asunto en primera página, aquí en Canarias es como si no existiera. Y, sin embargo, haberlos haylos. Los swaps son otra modalidad más de los productos tóxicos que la banca colocó profusamente entre sus incautos clientes para financiarse cuando se cerró el grifo del mercado mayorista. Estos swaps son en su gran mayoría anulados por los tribunales de Justicia al apreciar vicio en el consentimiento del cliente porque no sabía lo que firmaba y ya se encargaba el banco de ocultárselo. Pero eso no se aplica a las administraciones o empresas públicas, dado que cuentan con expertos suficientes para advertir de qué se trataba. Esta columna sabe de dos que siguen pagando y lo que les queda: Ayuntamiento de Arrecife y Visocan. Pero hay más. Hace unos días, la Audiencia de Cuentas informó de que 23 ayuntamientos canarios ocultan sus derivados financieros contratados entre 2009 y 2014…