tribuna

Una escuela de vida – Por Juan Manuel Bethencourt *

La casualidad, tan generosa como es, quiso que mi primer día de trabajo en DIARIO DE AVISOS fuera el 2 de julio de 1990, es decir, justo cuando se cumplía el primer centenario del decano entre los periódicos de Canarias. Dado que era lunes, me correspondió acudir esa primera tarde en el rol de becario, entre asustado y curioso, para ponerme a las órdenes del entonces director, el maestro Leopoldo Fernández, adscrito a la sección de Deportes, que entonces lideraba otro histórico de la casa, Carlos Luis Chevilly. Me resulta imposible relatar aquí la cantidad de enseñanzas, profesionales y vitales, que debo a aquellos años -13, en dos etapas- pasados en el edificio de la calle Salamanca, en el periódico que desde el primer momento me hizo sentirme en casa, un lugar para cultivar vocaciones, para construir una carrera profesional en compañía de brazos amigos, que siempre los hubo y los hay en este presente cargado de dificultad para el oficio del periodismo. ¿Fueron tiempos mejores? Es una pregunta pertinente, pero también tramposa, porque la nostalgia es una herramienta no exenta de peligros; nos lleva a considerar lo que no es cierto del todo, que el pasado fue mejor, obviando la certeza de que todo futuro, a fin de cuentas, se construye con el ejercicio del presente. Hoy, en la celebración de los 125 años del DIARIO, creo que debo reiterar lo obvio, que al decano le debo buena parte de lo que soy. Y cuando hablo del periódico aludo, por supuesto, a las personas que formaron parte de este proyecto, muchos de ellos aún en la brecha, casi todos también amigos en la actualidad; en mi caso, y huyendo del riesgo de citar a unos y no a otros, la referencia a Elías Bacallado Hernández y al ya mentado Leopoldo Fernández Cabeza de Vaca es forzosa por simple gratitud. De ambos aprendí, sólo por observarles, la pasión por la empresa periodística como un fin en sí mismo, también la devoción por el oficio ejercida según el propio mandato de un periódico diario, es decir, empezando de cero cada mañana. En eso no ha cambiado la profesión, queridos lectores: el ciclo de noticias de 24 horas, lejos de desmentir la tarea del periódico de siempre, la renueva con nuevos desafíos, vinculados a la inmediatez, a la reflexión, al acceso a nuevas audiencias, a esta suerte de nueva edad de oro del periodismo combinada con la incertidumbre en el modelo de negocio. Esa es la pregunta que afronta hoy el decano, como cualquier otro periódico del planeta. Pero muy pocos pueden presumir de haber alcanzado su segundo siglo de vida en óptima condición para afrontar los desafíos de este tiempo. Muchas felicidades, compañeros, y gracias por todo.

(*) Juan Manuel Bethencourt es director general de Comunicación del Gobierno de Canarias y fue director de DIARIO DE AVISOS entre julio de 2007 y septiembre de 2010