sin pena ni gloria...

El fiasco del millón de euros

Julio Álvarez. | DA
Julio Álvarez. | DA

El CD Tenerife venía de perder la categoría en la temporada 2009-2010, tras caer en Valencia en el último partido de Liga. Los tinerfeños prepararon un proyecto ambicioso para Segunda con el fin de recuperar lo antes posible la Primera División. No importaba cuánto dinero se gastase en hacer una plantilla lo más cualificada posible. Se construyó un equipo con jugadores más que experimentados en la categoría reina. Ello, combinado con la base del equipo que perdió la categoría de Primera, parecía el cóctel idóneo para logar el objetivo del retorno. Fue por ello que en la temporada 2010-2011 Julio Álvarez llegaría al CD Tenerife, con un contrato de altos vuelos, convirtiéndose en el jugador mejor pagado de la plantilla junto al delantero almeriense Nino. También llegaron jugadores con gancho como Natalio, Melli o Antonio Hidalgo. La temporada comenzó con una derrota más que inesperada ante el Girona por 4-2, e igual de inesperada resultó ser el resto de la temporada. El conjunto blanquiazul estuvo en puestos de descenso toda la temporada, lo cual hizo que se acabase consumando, tras pasar cuatro entrenadores por el banquillo blanquiazul: Gonzalo Arconada, Juan Carlos Mandiá, Antonio Tapia y David Amaral.

Esa temporada el internacional venezolano fue de los futbolistas más pitados por la parroquia tinerfeña. La presión y las duras exigencias en cada jugada en el estadio Heliodoro Rodríguez López hicieron que no estuviese a gusto en ningún momento en el club presidido por Miguel Concepción. El venezolano declararía al final del curso que había sido “el peor” de su vida deportiva.

Julio Álvarez se despidió del club blanquiazul el 11 de agosto de 2011, perdonando dinero y rescindiendo su contrato de tres años. Regresó al CD Numancia, donde todavía continúa jugando.
En su corta etapa como blanquiazul disputó 31 partidos y solo anotó tres goles.

ANTES
Nacido en Caracas el 1 de mayo de 1980. En 1998 fichó por el Real Madrid, donde estuvo jugando con los filiales. En 2000 fue cedido al Racing, donde jugó dos años. En 2002 es cedido de nuevo, al Rayo. Y un año más tarde, al Real Murcia, donde estuvo tres años. En 2006 ficha por el CD Numancia, con el que consigue ascender a Primera en 2007-2008. Tras terminar contrato ficha por el Almería. Tras un paso bastante discreto ficha por el Real Mallorca; un año más tarde, acaba contrato y llega al CD Tenerife.

DURANTE
Su etapa en el club blanquiazul fue más simbólica que otra cosa. Las lesiones que sufrió a lo largo del curso junto al mal momento que atravesó el equipo constituyó un auténtico vía crucis para el fino interior venezolano. Las criticas de los aficionados y de la prensa fueron feroces y fue uno de los jugadores señalados por el descenso a la categoría de bronce. En su participación, 31 partidos, solo marcó tres goles y dio dos asistencias. Salió por la puerta de atrás y calificó su temporada “como la peor de su vida”.

DESPUÉS
Tras el fiasco que constituyó su temporada en el CD Tenerife, el 11 de agosto de 2011 rescindió contrato con los blanquiazules y volvió a la disciplina del CD Numancia, donde aún permanece. El internacional por España, en categorías inferiores, y en la absoluta de Venezuela, lleva cuatro temporadas en el equipo soriano, con muy buenos números y siendo una de las principales referencias. Su punto más fuerte es el balón parado, puesto que ejecuta faltas, saques de esquina y penas máximas de su equipo.