después del paréntesis

Francisco: pontífice y ‘homo politicus’

Un colega calificó al papa Francisco de homo politicus pues, sobrepasando su cargo estrictamente confesional, ha asumido el papel de mediador y conciliador en conflictos mundiales con intervenciones claramente políticas.

Francisco, en esa tarea, no tiene tanto tiempo para la meditación, reflexión y oración como sus antecesores, pero tampoco desea limitarse a ello pues, como homo politicus, sin descuidar otras crisis del mundo, se ha centrado en las que afectan a su región natal, Latinoamérica, con un primer y rotundo éxito en la confrontación longeva entre Cuba y Estados Unidos, derrumbando el muro invisible que les separaba, ganándose así el agradecimiento de una isla caribeña francamente comunista y de un Imperio indiscutiblemente capitalista, mientras ya trabaja para acabar en Colombia con una guerra de cinco décadas, junto a varios países europeos, Venezuela y Cuba, madrina de las terroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Pero no acabará aquí su labor si desea pacificar Latinoamérica, pues periódicamente surgen por allí conflictos provocados por líderes desesperados por demostrar quien tiene “mejor ajustados los machos“. Como el venezolano Nicolás Maduro, recurrente confrontador especialmente con Colombia, y que ahora va a por Guyana, buscando imitar a su socio Vladimir Putin al fagocitarse parte de Ucrania; un Daniel Ortega cuyo Canal Bioceánico causará una crisis al desviar un río limítrofe quitando territorio a Costa Rica; o un Evo Morales que pide para Bolivia una salida al mar que implicaría redefinir aguas territoriales, algo rechazado por su contraparte Chile, como por Perú.

Solo ese homo politicus activo que es el papa desde sus inicios, puede impedir nuevas trincheras en Latinoamérica. Ante sus actuales galardones, si la vida le da tiempo, lo logrará. Pero Latinoamérica deberá rezar por el Sumo Pontífice, cualquiera sea el credo, para que conserve tiempo y habilidad político-diplomática.

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