Franco y Balmes

Franco y Balmes

1. Ahora que resulta que Franco no mandó matar al general Balmes tengo la oportunidad de aclarar ciertas dudas planteadas en mi tesis doctoral. Era difícil creer que el general se mató desencasquillando una pistola en un campo de tiro de Las Palmas, o donde fuera, pero parece que fue así. Luego se confirma la versión franquista; el general se metió, involuntariamente, un tiro en la barriga. Parece que aquella conspiración de capitanes que se inventaron la izquierda y algunos autores para hacer más espurio el alzamiento del general queda en entredicho. Se ha encargado de ello Moisés Domínguez, que ha escrito En busca del general Balmes, algunos de cuyos pasajes recibo, en una noticia de Efe, a través de la prensa. Mi tesis sobre la prensa patriótica en Canarias en la guerra civil española, que me valió un apto cum laude en la Complutense, y perdón por la inmodestia, planteaba algunas dudas al respecto.

2. Asistir al entierro de Balmes le vino bien a Franco para embarcar para Las Palmas en el León y Castillo, o en uno de esos correíllos negros, y posteriormente trasladarse a Gando en el Uad Arcila, un viejo remolcador militar, para abordar allí el Dragon Rapide que, al mando del capitán Webb, le había enviado el financiero Bolín desde Londres. Es decir, que la muerte de Balmes (la asistencia a sus exequias) fue la coartada perfecta para Franco partir hacia África sin levantar sospechas y ponerse allí al frente del Ejército e iniciar su alzamiento. Es una historia manida, pero también es muy interesante que haya aparecido la autopsia de Balmes, por cierto muy bien documentada por varios médicos forenses.

. Se echa por tierra la teoría de la conspiración. A veces las cosas son mucho más sencillas de cómo se quieren contar. Y no siempre la literatura franquista mintió. Esta vez, por ejemplo. Voy a revisar el texto de mi tesis, ya publicada, que aunque no entraba en demasiados detalles al respecto, tampoco pasaba por encima de ellos. Franco no mandó matar a Balmes. Era absurdo, como sostiene Domínguez; Balmes era monárquico y católico; hubiera, por tanto, apoyado a Franco contra la República. ¿Para qué darle el matarile?