SAN MIGUEL DE ABONA

Garañaña: cómo sobrevivir en el mercado agrícola interior

La sociedad cooperativa agraria Garañaña nació en 2008 y engloba a productores de papas, frutas y hortalizas. Tiene la condición de Organización de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH). Es una empresa filial de la Cooperativa San Miguel, que preside desde hace 22 años Ángela Delgado Díaz, hija y nieta de agricultores. Esta bióloga agrícola, vicepresidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), es también directiva de Garañaña desde hace más de tres años. Ambas sociedades han creado más de 50 empleos directos y cuentan con 600 socios.

Esta entidad constituye un ejemplo de unidad en el sector agrícola. Esa unión y su apuesta por la diversificación, le ha permitido sobrevivir -de las pocas cooperativas que lo ha logrado- teniendo como salida el mercado interior, sin exportaciones. “Es una muestra palpable de que si hacemos las cosas bien, la agricultura de mercado interno es competitiva”, señala Hernán Tejera, secretario general de Asaga, que nos acompaña en la visita a las instalaciones. A su juicio, este modelo de cooperativa ha cambiado el planteamiento tradicional en las Islas, “que ha sido el de producir y después ver qué salida tiene, por el de conocer primero la demanda y en función de ella producir”. Para Tejera supone un claro ejemplo que debe servir para crear mayor conciencia sobre la importancia de consumir nuestros productos: “Si compramos lo de aquí, ya sean papas, vino, agua, etc., estaremos ayudando a proteger los puestos de trabajo de nuestra gente; mientras que si consumimos productos de importación esa consecuencia se producirá lejos de las Islas”.

El producto estrella de Garañaña es la papa. Es su especialidad, aunque también produce plátanos, hortalizas y vinos. Es el mayor centro de producción de papas de la provincia, con 6´3 millones de kilos al año (en 2014) y la organización más numerosa de productores. Un acuerdo con Mercadona, su principal cliente, garantiza una colocación en esta importante cadena nacional de más de 5 millones de kilos anuales, de los que el 80% son papas del país y el resto procede del Reino Unido y en menor medida de Israel. La factoría sureña se encarga de la importación del tubérculo foráneo, lo envasa y etiqueta con un distintivo verde para distinguirla del producto local, que es la estrella y que luce el logo de RUP (Región Ultraperiférica) y Tenerife Rural. Ese 20% importado corresponde al porcentaje que no alcanza la producción local en los meses desde octubre a diciembre, que es la temporada baja del cultivo en la Isla por la ausencia de lluvias en verano. El reto pasa por cerrar el círculo anual, es decir producir el 100% todo el año, sin necesidad de recurrir al producto de fuera. Para ello, Ángela Delgado considera fundamental la entrada en la cooperativa de los agricultores palmeros, que de momento se muestran reacios a dar el paso. Su ingreso permitiría incrementar notablemente la producción y abarcaría los 12 meses del año.

Garañaña gestiona, desde junio de 2013, a raíz de una adjudicación del Cabildo, la cooperativa de Benijos, en La Orotava, un referente de la Isla hasta que los problemas económicos le obligaron al cierre. Allí se localiza el segundo centro de producción de la factoría, donde máquinas especializadas proceden al pelado y troceado de 10.000 kilos de papas frescas cada semana para su envío a establecimientos de hostelería, principalmente. “La salida es fundamental, porque si no vendes la producción, el agricultor tampoco cobra la ayuda”, afirma Delgado. Este año no está siendo todo lo bueno que esperaban por la falta de lluvias y las altas temperaturas que se registraron a comienzos del verano. De ahí que se vuelva a insistir en una de las demandas prioritarias de la cooperativa: lograr un acceso al agua con mayor facilidad y a un precio inferior al actual. “Tenemos que conseguir que el Cabildo sea sensible con esta reivindicación y dé luz verde a la construcción de embalses para la producción, tanto en Benijos como en Palo Blanco (Los Realejos); y en el caso del Sur, en Vilaflor. Eso nos permitiría cultivar todo el año”, manifiesta.

Las instalaciones cuentan con la bodega más antigua de Tenerife, fundada en 1987. Se trata del mayor centro de producción de vino ecológico de Canarias. Sus caldos proceden de una uva tratada solo con productos naturales en los Llanos de Trevejos (Vilaflor). De los 250.000 litros de producción anual, el 80% es vino blanco ecológico. Chasnero es su marca oficial.