el charco hondo

Glup

En España la cuesta de enero de 2016 empezará, según Bruselas, en febrero. La Comisión, que no suele jugar con sus cosas de comer, ha dicho que la recuperación económica española consiste en continuar con las reformas (no lo han expresado así, pero de eso va la cosa). Reformas, sí. Así se refieren gobiernos y mercados a los ajustes; es la forma que usan para aludir a los recortes, que es la manera en que nos avisan de que a la vuelta de las elecciones habrá que seguir haciendo agujeros al cinturón. No sabemos cómo será la recuperación en otros países. Ignoramos si en otras regiones dejar atrás los años más difíciles es dejar atrás los años más difíciles (pero, de verdad). Alguien que conoce a alguien le ha dicho a alguien que en otras latitudes cuando anuncian que lo peor ha pasado echa a andar la reconstrucción social y económica de lo que la crisis destruyó social y económicamente. Aquí no. Si de lo que hablábamos es de España (tierra de gentes que no han puesto letra al himno, contribuyentes distraídos que no han culminado la tarea de saneamiento que se nos encomendó), la recuperación económica de la que nos vienen hablando consiste -según la Comisión Europea, y a pesar del afán de dejar los detalles para después del 20 de diciembre- en que mantengamos el rumbo de las reformas. De los ajustes, glup. De los recortes, glup. Nos exigen que terminemos lo que hemos dejado a medias, que sigamos aplicando una política fiscal (glup) responsable. La Comisión, muy suya, adelanta que el Gobierno que salga de nuestras urnas deberá revisar el presupuesto del Estado para que no nos salgamos de madre; a lo que el ministro de Economía -Bruselas lo tenga en su gloria- ha respondido hablando de actualización, que suena más dulce. En otros países no sabemos, pero escuchando a la Comisión parece ser que en España la recuperación económica consiste (glup) en seguir apretándonos el cinturón; eso sí, como hay urnas nos lo explicarán en la cuesta de enero.