economía

Huir del frío y emprender prósperamente

El español, casi por definición, tiene nivel medio de inglés que apenas si sirve para decir algo más que My tailor is rich. De hecho, no hay como dejar atrás el verano o las navidades para acometer, al fin, la titánica lucha por hablar inglés correctamente. Así año tras año, tanto que un gran (y mediático) empresario del sector decidió dejar atrás su Austin natal para instalarse en nuestro país porque observaba un campo ilimitado de crecimiento. No es exactamente la historia de Alexander Mucciacito y sus dos hermanos. Tenían una empresa que se dedicaba a diversos negocios relacionados con la recepción de estudiantes en Canadá, país en el que residían a pesar de ser originarios de Venezuela. Las cosas iban bien pero el clima nos les terminaba de satisfacer, mucho menos para criar a un niño ya en camino (en el caso de Alexander). Así que buscando lugares a los que poder trasladarse y descartados países latinoamericanos por sus condiciones de seguridad, alguien les habla de Tenerife. Unas vacaciones fueron suficientes para el flechazo

-Vienen en busca del buen tiempo.

“De la calidad de vida. Este es un buen sitio en el que crecer como familia, con su eterna primavera. No queríamos seguir con tanto frío y buscaba un lugar en el que el trabajo no me absorbiese tanto como allá. Esto último no estoy muy seguro de haberlo conseguido”.

-Llega y se dedican de inmediato a los temas de idiomas…

“No tan inmediato. Es cierto que nos convertimos en la delegación de EF Idiomas, una de las empresas más importantes de las que se dedican a enviar a estudiar a alumnos al extranjero. Tuvimos un crecimiento notable y vimos enseguida que existía una demanda asociada a la enseñanza del idioma. La gente nos preguntaba dónde podían estudiar inglés aquí, antes de viajar o incluso una vez regresaban. No veíamos academias que pudiésemos recomendar y nos dio la idea de que quizás nos podríamos dedicar a ello”.

-Pero estamos hablando del año 2008, de aquellos tiempos en que por fin se reconocía la existencia de una crisis.

“Que a nuestro negocio le vino bien. Mucha gente entendió que era imperativo aprender idiomas para mejorar su empleabilidad y otros muchos vinieron porque se iban y necesitaba aprender lo esencial para acometer el desplazamiento. Tuvimos muchas personas en esas circunstancias”.

-Dejan un negocio en Canadá que más o menos funcionaba bien y se lanzan a la aventura en Tenerife.

“No fue tan automático. Mi hermano se quedó un tiempo en Toronto pero es verdad que ya entonces nos deshicimos de Montreal. Luego aquí fuimos ideando y moldeando la idea, el sistema formativo que queríamos plantear”.

-¿Y qué tiene ese sistema que explique su éxito?

“A diferencia de lo que existía, nosotros nos ajustamos al 100% al marco común europeo de referencia de las lenguas, que habla de ocho destrezas y que tiene por objetivo que las personas puedan usarlo en diversas situaciones. En vez de tener tres niveles, bajo, intermedio y avanzado, lo que nosotros tenemos son 14 niveles. Para desarrollar todo esto contamos con profesores de Liverpool, Chicago o Irlanda, que nos ayudaron enormemente. Ahora contamos con este sistema, evaluamos de una forma constante y contamos con el apoyo de la Oxford University Press, lo que nos permite tener tecnología y libros docentes de primer nivel”.

-Tienen un desarrollo muy rápido en Language Campus.

“Por el crecimiento exponencial que hemos vivido estos años, sin duda. Pero también porque reinvertimos todos los recursos en el negocio. Teníamos la primera academia en La Laguna, abrimos posteriormente en Las Palmas. Más tarde en Ramón y Cajal con otra empresa pero aquí no fue del todo bien, aunque posteriormente ya pudimos comprar este local de Cabo Llanos y estar solos. Compramos también unas buenas instalaciones en La Laguna y en este año hemos abierto en Los Cristianos (Tenerife) y otro centro en Mesa y López (Las Palmas)”.

-Centros propios más la expansión en los colegios…

“Sí, hace dos años empezamos en los colegios, dando clases a niños. Comenzamos en Dominicas Vistabella y ahora ya estamos en otros diez colegios más. Existe, por un lado, la conciencia de los padres de que es esencial y son ellos los que pagan las clases. Los colegios concertados, conscientes de la pérdida de alumnos desde que arrancara la crisis, buscan nuevas vías de ingreso y dar clases extraescolares de idiomas con nuestras propuestas ha contado con gran aceptación”.

-Lo que habrá provocado un aumento de la organización notable, también en personal.

“Nosotros somos 35 en las oficinas, los que nos ocupamos de la parte administrativa y luego 170 profesores. Tenemos muchos frentes, idiomas para negocios que lleva mi hermano Angelo y que trabaja con algunas de las compañías más importantes de Canarias. También tenemos un curso de posgrado con la Universidad de La Laguna que nos permite estar en contacto con aquella institución académica, que es importante para nosotros. Un desarrollo online de nuestros cursos porque esta es una demanda real de las empresas. En fin, que es cierto que tratamos de actuar allí donde observamos una necesidad. Ahora damos clases a 2.500 alumnos en total”.

-Hablaba anteriormente de los niños, también supongo que dan clases para adultos. ¿Hay algún límite en edad?

“No. Tenemos profesores universitarios aprendiendo idiomas con 60 y 70 años. Nuestro récord está en un señor de Austria que estudiaba español (nosotros lo damos para extranjeros) con 81 años. Hay algunos estudios que dicen que aprender idiomas retrasa la aparición de ciertas enfermedades”.

-Supongo que el inglés es un clásico y seguro que el primer idioma que enseñan. El resto, ¿funcionan más por necesidad o modas?

“Hay un poco de todo. El alemán, por ejemplo, se estudia para trabajar en turismo. El ruso, ahora ha bajado un poco porque ya no vienen tantos turistas de esa nacionalidad. El francés y portugués es para personas que encuentran trabajos en países de África que hablan esos idiomas. Y el chino, que es difícil, creo que es porque a los padres les hace gracia ver a los niños hablándolo, aparte de las posibilidades futuras que puedan abrirles”.

-Un negocio así, ¿observa más oportunidades que amenazas?

“Creo que hay muchas oportunidades porque deberíamos ser un país bilingüe y aprovechar toda la potencialidad de las Islas. Tanto turísticas como geográficas. Soy muy optimista con el futuro”.