después del paréntesis

Independencia

Hay una cuestión que, como demócratas, habremos de confirmar y defender: dos no están juntos si uno no quiere. La miopía de Rajoy y del Gobierno de España ha puesto esta incuestionable condición contra la pared. Pero no por mucho tiempo. Dos muertos pone de manifiesto el 27S: Mariano Rajoy y Artur Mas. Ninguno puede ser interlocutor de nada. Unas elecciones libres ponen de manifiesto lo que las elecciones libres ponen de manifiesto: la desproporción encuentra su cauce, la de un agente de la derecha catalana que ha ayudado como nadie a la derecha de España y la de un irredento nacionalista español al que no alcanza eso que se llama la estadística. Las partes quedan al descubierto. La primera, el independentismo catalán habría de dedicarle una calle a Mariano Rajoy. No hay nadie en este mundo que haya hecho más independentistas que él. Los datos son manifiestos: de un 20% se ha pasado a un 45 % en apenas cinco años. Se afirma desde el PP que el anterior mandatario de este país, el señor Rodríguez Zapatero, es más bien tonto y se pasó varios puntos de la meta con eso que se llamó Nuevo Estatuto de Cataluña. Por eso, aparte de enviar a juicio del Constitucional (este Constitucional) a una alternativa pactada con el Estado, defendida en el Parlamento propio por la inmensa mayoría y aprobado en referéndum, elaboró una delicada campaña (anuncios de prensa incluidos) contra Cataluña y los catalanes. Un acto supremo de democracia fue arrasado sin más. El señor Rodríguez Zapatero intuyó lo que se le venía encima y actuó. No hubo de modificar la Constitución ni acceder a darle a los catalanes privilegios como Navarra o el País Vasco. Y Rajoy ni se mueve. Así es que independentismo es poco; radical es lo apropiado. La segunda es igual de espectacular. Convergencia i Unió fue la formación política que defendió intereses muy concretos de la burguesía catalana, desde Freixenet, la Caixa o Pronovias. Hoy ya no existe. ¿Por qué el dicho señor Mas se arrima al contra sistema de la manera en que se arrima? Se me ocurren dos posibilidades para responder. Una, que el tal Mas tiene asumida su condición de libertador (como Martí en Cuba). Su proyecto es que Barcelona sea el centro del mundo, igual que Cuzco lo fue en su tiempo. Dos, eso de la corrupción y otros litigios allí son un peligro y algunos necesitan la independencia para que la justicia de España quede desamparada. ¿Qué se descubre? Mochila y manta. Eso es Junts pel Si. No buscan gobernar en Cataluña, más aún, no podrán gobernar en Cataluña. Es muy difícil que la burguesía de derecha corrupta, izquierda independentista como ERC o independentistas radicales de anti-sistema como CUP gobiernen juntos, porque los gobiernos ponen sobre la mesa ideologías, como sucede con el PP. ¿Qué ocurrirá? Seguirán aferrados a su ruta, porque no hay más, hasta que no tengan voz. Un desastre, un verdadero desastre que veremos cómo se encauzará. Porque el gobernar no deplora la estadística, ya digo, y al supuesto constitucionalista Rajoy ni se le encuentra ni se le encontrará. De manera que lo razonable sería que, de una vez por todas, un referéndum como el que propició el Gobierno del Reino Unido en Escocia ponga sobre la mesa el estado real de la cuestión. Así, acaso, se pueda avanzar de una vez con cada cual en su lugar.