LA OROTAVA

El lenguaje oculto del genio

Juan Luis Díaz muestra orgulloso su primera novela y el carné de artesano, oficio al que está vinculado. / DA
Juan Luis Díaz muestra orgulloso su primera novela y el carné de artesano, oficio al que está vinculado. / DA

Más de siete años le dedicó Juan Luis Díaz a su primera novela, El último dios viviente, en la que analiza los secretos de la pintura de Leonardo da Vinci, un autor que siempre lo cautivó.

Atraído desde pequeño por la pintura y por el arte, este orotavense nacido en el barrio de San Antonio pero que actualmente vive en El Calvario empezó a investigar sobre la vida y obra del genio italiano. Pero fue un cuadro que vio en el museo del Louvre el que marcó un antes y un después en su vida: el San Juan Bautista, uno de los últimos del pintor renacentista y también de los más debatidos debido a la forma en la que aparecen algunos elementos.

Le llamaron la atención algunos símbolos paganos que tenía pese a ser un cuadro religioso; el santo aparece con una piel de leopardo, semidesnudo, con los pies descalzos y cruzados y se encuentra en un jardín, “cuando cualquier cuadro de San Juan Bautista se enmarca en el desierto, en el bautizo de Jesús”, explica. Pero también pudo ver “perfectamente” un dios celta que, a su juicio, “pintó claramente” con cabeza de ciervo, el torque, el manto y las patas.

Pese a ser cuadros religiosos, le llamaron la atención algunos símbolos paganos

A partir de ese momento, lo que era un hobby se convirtió en una pasión que lo llevó a escribir su primera novela o “ensayo novelado”, como también lo denomina, en los ratos libres que le dejaba su trabajo como repartidor de una panadería.

“Empecé a ver el cuadro teniendo en cuenta lo que significaban los símbolos en aquella época, no de la manera en la que se vería ahora. Un religioso de entonces nunca lo adquiriría porque se hubiese dado cuenta de todo lo que dejó Leonardo da Vinci a la hora de realizarlo”, sostiene. Desde el principio se guió directamente por los escritos del pintor y empezó a traducir frases que han pasado desapercibidas como “Todo está en la observación, la mejor manera de esconder algo es dejándolo a la vista”. Ahí se dio cuenta del lenguaje oculto del genio, sus palabras reflejaban las claves que dejaba en sus pinturas, no solo en San Juan Bautista, también lo pudo comprobar en La última cena y La Anunciación y demostrarlo con El libro de los símbolos, su “gran salvación”.

También recordó que Leonardo escribía del revés para que sus textos tuvieran que ser descifrados a través de un espejo. Así, aplicó la misma técnica con algunos de sus cuadros religiosos en los que se ven claramente símbolos ocultos de la mitología.

Juan Luis quería que el lector descubriera al pintor renacentista de la misma manera que lo fue haciendo él “y llegara a la misma conclusión leyendo su libro”. Pero finalmente se decidió por hacer una novela porque si optaba por un ensayo sabía que estaba dirigido a determinada clase de público y tenía claro que las personas que tenían algún estudio sobre Leonardo da Vinci no iban a apoyarlo, sobre todo si se tiene en cuenta su vinculación con el cristianismo.

Así, en El último dios viviente hay una trama detrás de la pintura del creador de la Mona Lisa que se basa en la historia de un restaurador, que es quien mejor conoce la obra de un artista.

Robo
En marzo del año pasado entraron a su casa y le robaron, con la mala suerte de que también se llevaron el ordenador y la máquina de fotos, donde tenía muchas pruebas de sus investigaciones. Los ladrones dejaron el pendrive en el que tenía guardada la novela, a excepción de los dos últimos capítulos, que tuvo que volver a escribir. Cuando terminó de hacerlo fue de inmediato al registro y decidió publicarla. No le costó mucho escribirla pero sí intentar unir todas las ideas, “porque es una historia que sucede en el año cero, que se entremezcla con otra actual y al mismo tiempo con los descubrimientos que realizó”.

Este villero de 40 años, que no pudo estudiar porque tuvo que empezar a trabajar desde muy joven, siempre estuvo vinculado al mundo del arte y la artesanía. Escribió relatos cortos que no llegó a publicar porque cuando “se le ocurría algo estaba en el trabajo y no podía salir para plasmarlo en un papel”. Hasta ahora.

Reconoce que al no tener una formación especializada en arte, su obra, publicada por la editorial Círculo Rojo, puede generar polémica. Pero como su objetivo es descubrir lo que se esconde en una pintura, ha seguido investigando para poder preparar su segunda novela, que también girará en torno a Leonardo da Vinci. Un pintor que a su juicio sigue siendo “el gran desconocido de la historia”.