tribuna villera

Lisboa, 12 horas con Vasconcelos

La última semana de septiembre volamos directamente desde Canarias a Lisboa con la compañía Binter. Había que estar en la visita anual que hacemos de manera habitual el grupo denominado familiarmente PAPIN (Paco, Alicia, Paca, Isidoro y Nora) para saludar al amigo portugués José Manuel Vasconcelos. A Vasconcelos lo conocí en Bali en octubre de 1982, en el congreso mundial de Parques Nacionales. Fue cuando el oporto y los puros canarios acompañaron a los mariscos indonesios. Entonces también participaron José Miguel González, Paco Rodríguez y otros compañeros ingenieros forestales. Luego coincidimos en Costa Rica y en Venezuela en 1988, cuando una cumbre de la UICN. En mi etapa de eurodiputado lo saludé en Brasilia formando parte como técnico de la Comisión europea. Ahora, en Lisboa, llevamos a cabo la proyección de los documentales La Orotava Energética y el Garoé en casa de Rita -una de las hijas de José Manuel- a la que asistieron sus hermanos Joao, Catarina y Gonzalo, además de los tíos Luis, abogado, y Sao, de la empresa Energía de Portugal (EDP). El domingo nos acercamos hasta Sintra, donde reside José Manuel, para conocer este bello rincón lusitano, una verdadera joya cultural del Patrimonio Mundial. Observé cierto paralelismo con La Orotava, por su diversidad ecológica y por su belleza monumental. También disfrutamos de Cascais y de la luna portuguesa. El lunes 28 de septiembre salimos José Manuel, Paco y yo a pasear desde el hotel Sana, en la zona del marqués de Pombal, en dirección a la plaza de Comercio. Paramos en las distintas zonas y barrios lisboetas que encontramos en nuestro periplo. Subimos al Barrio Alto en el escalador de Santa Justa. Cumplimos con la visita obligada a don Fernando Pessoa y tomamos café en La Brasileira. Caminamos por Chiao como otros muchos turistas. Coincidimos con las mujeres en la plaza del Comercio, visitamos la Memoria Histórica de la ciudad (Oficina de Turismo) y paseamos por el estuario del río Tajo. Recordamos entonces importantes expediciones náuticas como la de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, con El Médano y Pedro de Tenerife como coprotagonistas; también a Vasco de Gama. Cenamos en el restaurante Laurentina, el rey del bacalao, donde se evocaron recuerdos de Mozambique gracias a la princesa Rita Paraia, que trajo a Lisboa la esencia del negocio gastronómico de su familia, desde tierras africanas. Lo recomendamos por la relación calidad-precio. A las nueve de la noche, doce horas más tarde, nos despedimos de José Manuel Vasconcelos con un fuerte abrazo hasta el año próximo.