CUANDO FUIMOS LOS MEJORES

El Luther, testigo de la primera Copa Korac

balones plásticos. El SSV hagen representaba a una ciudad de poco más de 300.000 habitantes de la minera cuenca del Ruhr. Los aurinegros se encontraron con que los balones utilizados por los alemanes  no eran del reglamentario cuero, sino de plástico. Algo que pudo influir en el resultado final del compromiso de ida. Dos derrotas claras. Los jugadores de Pepe Cabrera perdieron por 21 puntos en Alemania y 18 en Tenerife, reduciéndose su primera participación en Copa Korac a una eliminatoria. Manolo de las Casas fue el canarista más destacado en los dos duelos. El CB Canarias regresaría a la mítica y desaparecida competición diez años más tarde, a finales de los 80, en una de las mejores épocas de toda su historia. Superior. EL CB Canarias militaba en la Primera B, pero los clubes de la División de Honor renunciaron a jugar la Korac, siendo invitada la categoría canarista. El hagen era un conjunto de la Bundesliga, no de los más poderosos pero, por ejemplo, contaba con el interior Zarko Knezevic, campeón de Europa con Yugoslavia.
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Dos derrotas claras. Los jugadores de Pepe Cabrera perdieron por 21 puntos en Alemania y 18 en Tenerife, reduciéndose su primera participación en Copa Korac a una eliminatoria. Manolo de las Casas fue el canarista más destacado en los dos duelos. El CB Canarias regresaría a la mítica y desaparecida competición diez años más tarde, a finales de los 80, en una de las mejores épocas de toda su historia.

Pocos saben que la primera vez que el CB Canarias disputó la Copa Korac lo hizo en 1977, y no con el mítico equipo de finales de los 80. El conjunto entrenado por Pepe Cabrera, entonces en Primera B, aceptó la invitación de la competición para participar en la misma. Fue entonces cuando la mítica pista del Luther King pudo ver baloncesto europeo. Fue solo un partido, pero la eliminatoria frente a los alemanes del SSV Hagen es digna de ser recordada.

Los conjuntos de División de Honor habían rechazado disputar la Copa Korac. Fue entonces cuando llegó la invitación a los clubes de Primera B y el CB Canarias no se lo pensó dos veces. El esfuerzo económico fue importante, porque según cuentan las crónicas de la época el equipo canarista tuvo que sufragar parte de los gastos de los alemanes, pero el premio podía valer la pena: de eliminar al Hagen se entraría en una fase de grupos con algunos de los mejores equipos de Europa.

Pepe Cabrera señaló que el objetivo pasaba por tratar de “perder por menos de 20 puntos” en la ida, en la ciudad de la cuenca del Ruhr, en un abarrotado pabellón de 600 espectadores ante un conjunto en el que sobresalían los 2,11 metros del yugoslavo Zarko Knezevic, que había sido campeón de Europa con su país.

El reto marcado por Cabrera no se cumplió. El Canarias Caja Rural perdió por 88-67 a pesar de hacer una digna segunda mitad y a los 28 puntos de Manolo de las Casas, que acabó eliminado por faltas. Quizás influyó en el resultado que los alemanes jugaran con balones de plástico, al no poseer reglamentarios, algo que puede resultar sorprendente pero que, pese a ello, el encuentro se celebró.
La vuelta en Tenerife parecía un mero trámite y así fue. En el pabellón del Luther King el aficionado aurinegro acudió con la esperanza de una remontada épica, pero los alemanes se impusieron por 92-110.

Barrera, De las Casas, De la Rosa, Aciego y Fajardo compusieron el quinteto aurinegro canarista que desde un primer momento se vieron superados por el SSV Hagen, que hacía de su altura, con casi dos metros de media, algo no demasiado común para la época, su mejor arma.

A solo seis minutos del final los locales llegaron a ponerse a 15 puntos, lo que hizo creer en un milagro que finalmente no llegaría. Una década después volvería la Korac a Tenerife. Ya no sería en el colegio Luther King, pero escribiría otra página de oro del deporte tinerfeño.

Testigo directo

Fernando Esquivel fue uno de los jugadores que pudieron disputar aquella histórica eliminatoria, desigual en los marcadores, pero en la que los aurinegros siempre tuvieron la esperanza de poder ganar: “Nosotros no teníamos extranjeros y ellos a dos norteamericanos, un yugoslavo y dos internacionales alemanes, pero la verdad es que, a pesar de perder allí en la ida, creíamos que podíamos ganar en la vuelta”. Para Esquivel, aquello fue “una gran experiencia” porque era la oportunidad de un equipo 90% canario poder jugar la Korac: “Solo un jugador era catalán, de resto todo era gente de la casa. Nosotros habíamos quedado cuartos de la Primera B, pero todos los equipos fueron declinando la invitación por cuestiones económicas hasta que el CB Canarias la aceptó”. Su mejor recuerdo fue el de poder ver el Luther King “completamente abarrotado” para ver a aquel grupo de jugadores aurinegros que no pudieron doblegar al poderoso conjunto alemán.