tribuna

Mario Marrero Fariña, in memoriam – Por Sara Ferrera

El viernes 9 de octubre se produjo el óbito de un ilustre arafero, Mario Marrero Fariña. Arafo está de luto porque se ha ido el que durante 47 años fue director de la Sociedad Filarmónica Nivaria. En la actualidad ostentaba el cargo de director honorario. Mario Marrero vivía la música con pasión, era su bien más preciado junto con su familia. En 1963 comenzó su andadura como director de la Nivaria. Bajo su mandato, la banda actúo en varios pueblos de las islas y se desplazó a la Península. El año 1976 fue crucial para la orquesta Nivaria, ya que viajó a Madrid para participar en el programa de televisión española Directísimo. A partir de entonces, la citada agrupación musical adquirió una gran popularidad que se tradujo en numerosas actuaciones en distintos lugares y desplazamientos a Valencia en los años 1983, 1987 y 1991 durante las fiestas falleras en honor a San José.

En el año 2000, la banda tributó un entrañable reconocimiento a Mario Marrero con motivo de su retirada. El concierto-homenaje se llevó a cabo en el teatro del Auditorio Juan Carlos I, con un lleno absoluto. Sus convecinos y amigos de otros municipios quisieron estar a su lado en tan emocionante acto, siendo el mantenedor del mismo José Rodríguez Ramírez, su amigo desde la adolescencia. Es Hijo Predilecto de Arafo, Premio Añavingo y la calle donde está ubicada su residencia está rotulada con su nombre. El pueblo le otorgó estas merecidas distinciones por sus esfuerzos y desvelos de tantos años. Para Mario, su banda era una de sus prioridades más preciadas. Él ha contribuido, con su dilatada labor musical, a que a Arafo se le denomine el Pueblo de la Música.

Su velatorio fue un continuo devenir de gente que quería dar el último adiós al músico, al amigo… y expresar sus condolencias a su familia. En su posterior sepelio, fue acompañado por cantidad de personas y por los acordes, hermosos y tristes a la vez, de la música de su banda, por la que tanto se había desvivido. Mario Marrero era querido y reconocido en su pueblo.

Fue un buen amigo. Sentíamos aprecio mutuo. Me viene en estos momentos a la mente un concierto de la Nivaria en el Centro Cultural y de Recreo de Arafo. Entre las obras musicales interpretadas se encontraba la obertura de la ópera La Traviata de Verdi, que Mario me dedicó públicamente porque sabía que era una de mis preferidas.

Descanse en paz el notable músico y muy estimado amigo.