a veces soy humano

La mirada

No alcanza mi imaginación para catalogar todo lo que se aprende y descubre a través de la interpretación de la mirada. Con mayor frecuencia, debe ser la pausa que nos regalan los años, me detengo a ver y observar las sensaciones que me transmiten las decenas de miradas con las que nos tropezamos todos los días. Miradas de desconocidos, de amigos, de familiares, de nuestro perro o esas que he logrado coleccionar de otro tipo de animales. La verdad inmutable es que todos miran, miramos y esa acción, a poco que nos fijemos, mueve teclas de nuestra antropología esencial. La mirada inquieta y fija hacia el horizonte de un bebé; la mirada de esa mujer que se baja de sus tacones y respira aliviada por volver a ser ella; la mirada de un anciano, grisácea y sin prisas; la mirada del repartidor que mira pero no distingue la ciudad por la que corre de un lado para otro; la mirada limpia de esos niños que, divertidos, arrastran sus mochilas con ruedas hacia el colegio; la mirada baja del enfermo que se desespera entre las blancas paredes de un centro sanitario; la mirada decidida del mago, del hombre de campo, que sobrevuela los cultivos y determina las prioridades del trabajo; la mirada ladeada del que sufre y ya sabe que no hay solución para él; la mirada triste del perro cuando nos ve alejarnos de casa; la mirada plana de la cajera del supermercado mientras suena el timbre de verificación de códigos de los productos; la mirada más humana de un simio que se extraña ante una ráfaga de flashes y disparadores fotográficos.

Para disfrutar y tratar de aprender de cualquier mirada se precisa pausa, observación, mente abierta y unos gramos de empatía. Ya no nos miramos. Caminamos por la vida con la cabeza baja, rehuyendo el contacto visual directo, muchas veces mirando por encima del hombro a los demás sin motivo para ello. La esencia de la mirada puede acercarnos, aunque también hay miradas que nos alejan. La mirada de la indiferencia, de la altivez, de quienes marcan distancias. Dicen que hay miradas que matan; yo creo que hay miradas que adornan en silencio todo lo que pensamos y no nos atrevemos a decir por miedo, otras veces por educación o simplemente tras el oportuno cálculo de probabilidades. Pero hay una mirada que me preocupa y que como una hiedra coloniza nuestro pequeño universo; esa mirada que, como toda esa ristra de políticos que sufrimos habla pero no dice nada, mira pero no ve.
@felixdiazhdez