TENERIFE

La música militar y la zarzuela se unen en la Isla para celebrar la Hispanidad

Por José Manuel Padilla Barrera

El programa incluye las obras más populares de Alonso, Chueca, Giménez, etc. / DA
El programa incluye las obras más populares de Alonso, Chueca, Giménez, etc. / DA

La zarzuela y la música militar se unen en la isla de Tenerife para celebrar el día de la Hispanidad y, los próximos días 8 y 15 de octubre, la Unidad de Música del Cuartel General del Mando de Canarias, junto con la Banda de Guerra Número 2 de la Brilcan XVI y la Agrupación Lírica La Zarzuela del Círculo de Amistad, ofrecerán dos conciertos. El primero en el Teatro Leal de Laguna y el segundo en el Guimerá de Santa Cruz, bajo la dirección del capitán Miguel Ángel Mateo Gijón, el maestro de banda Miguel Pitaluá Ballesteros y Salvador Rojas González, catedrático de Historia y músico por afición y devoción.

Esta unión no es circunstancial. Estos conciertos van a ser la materialización sobre un escenario de la perfecta simbiosis que existe entre la zarzuela y la música militar española. El tema o el asunto militar forma parte de muchas zarzuelas españolas; bien en su fondo, bien en su forma o como tema secundario. Ricardo Fernández de la Torre, en su bello y magnífico libro Historia de la música militar de España,  hace un recuento de unas 200 zarzuelas de estas características, pero asegura que, sin temor a exagerar, se pueden añadir otras tantas más, independientemente de las comedias musicales, tonadillas y cuplés, que también han tenido esa misma fuente de inspiración militar. Por su parte, la música militar ha adoptado como suyos muchos de los números musicales de esas zarzuelas e, incluso, de otras que no tienen ninguna relación con lo militar. Esta estrecha relación va desde una oración como La Salve Marinera a un himno tan conocido y celebrado como el del Arma de Infantería.

En el prometedor programa que el capitán Mateo Gijón nos propone todos son grandes autores dentro del género lírico español, pero de entre ellos hay cuatro que son especialmente famosos por ese hecho de que sus composiciones se hayan convertido en las que quizás sean las más conocidas e interpretadas marchas militares de España: Cádiz, Los Voluntarios, Banderita y Soldadito Español.

La primera de las actuaciones será  el próximo jueves, 8 de octubre, en   el Teatro Leal

En la noche del día 20 de noviembre de 1886, los espectadores que tuvieron la fortuna de asistir al estreno de la zarzuela Cádiz, en el teatro Apolo de Madrid, saltaron enardecidos de sus asientos, vitoreando a España, replicando al coro que cantaba: “¡Viva España! … Que vivan los valientes que vienen a ayudar…”. Era el número final del primer acto que representaba el desfile, al son de una briosa marcha, de los libertadores de la ciudad de Cádiz del asedio francés. Esa bellísima y marcial marcha despertó el patriotismo de los presentes que, puestos en pie, se fundieron en un extraordinario ambiente de exaltación patriótica. Cádiz pasó rápidamente a formar parte del repertorio de todas las bandas de música militares. El texto de la obra, muy elogiado, aunque no tanto como la música, era original de Javier de Burgos, inspirado en uno de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. La música era de Federico Chueca y Joaquín Valverde. Aunque el pasodoble se da por hecho que era solo de Chueca. En 1896 fueron los tres condecorados con la Cruz al Mérito Militar.

En la primera guerra de África, allá por los años 59 y 60 del siglo XIX, hubo una unidad muy especial que se ganó a pulso su entrada por la puerta grande en la Historia, con mayúscula, de España; fue la formada por voluntarios catalanes que, uniformados con el traje popular del Principado, cubiertos con la vistosa barretina y encabezados por su valeroso comandante Sugrañés, participaron en la batalla de Tetuán, al mando del general Prim, que sólo unos días antes había solicitado a su jefe el general O’Donnell que sus paisanos quedaran a sus órdenes. La batalla fue dura; 60 catalanes quedaron en el campo de batalla, entre ellos su comandante. El día 6 de febrero de 1860 los voluntarios catalanes izaron la bandera española en la alcazaba de Tetuán. Es un hecho que ahora algunos pretenden borrar de la historia.

Hasta la última década del siglo había paz con Marruecos, pero el conflicto seguía latente, por eso los temas referentes a esa primera guerra eran muy bien acogidos por el público. El 28 de julio de 1893, Fiacro Yrayroz, libretista, y Gerónimo Giménez, músico, estrenan en el Teatro Príncipe de Madrid una zarzuela, Los Voluntarios, cuyo argumento es el paso de esos voluntarios catalanes de los que hablamos por un pueblo aragonés de camino para su lugar de embarque. “Se escuchan las cornetas, ya pronto llegarán los bravos catalanes que van a pelear”, así decía la letra del pasodoble, número central de la obra” que, como ocurriera con Cádiz, despertó el entusiasmo del público y que con el mismo título, Los Voluntarios, se integró en las bandas militares y quizás sea la marcha que, desde entonces, más se ha interpretado en los desfiles militares españoles.

El programa incluye las obras más populares de Alonso, Chueca (en la imagen), Giménez, etc. / DA El programa incluye las obras más populares de Alonso (en la imagen), Chueca, Giménez, etc. / DA El programa incluye las obras más populares de Alonso, Chueca, Giménez (en la imagen), etc. / DA
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El programa incluye las obras más populares de Alonso, Chueca (en la imagen), Giménez, etc. / DA

De Gerónimo Giménez podremos disfrutar en los conciertos del alegre y divertido número de su zarzuela La Tempranica, el Zapateado, más conocido como La tarántula, que fue escrito como divertimento para tiple cómica, y ahora la cantan todas las sopranos en sus conciertos como pieza de lucimiento. Será interpretado como solista por la soprano María Isabel Camacho.

En 1919, en Marruecos después de los últimos combates de mayo y junio de 1916, prosiguen las operaciones de policía, pero desde entonces no se desarrollan actuaciones militares importantes. Sin embargo, continúa, como era natural, la presencia del Ejército español en el territorio, por eso, en los últimos meses de ese año, apareció un pasodoble que se cantaba por todo Madrid, hasta Alfonso XIII reconocía que lo hacía cuando se afeitaba, que decía: “Allá por la tierra mora, allá por tierra africana, un soldadito español de esta manera cantaba”. Eran los primeros versos del Pasodoble de la Bandera, número musical de la revista, pieza lírica la llama Fernández de la Torre, Las Corsarias, con texto de Enrique Paradas y Joaquín Romero y música de Francisco Alonso, que se había estrenado el día 31 de octubre.

Esa noche del estreno en el teatro Martín de Madrid se repitió el mismo fenómeno que con Cádiz o Los Voluntarios, y se produjo otra vez la fuerza arrebatadora que encendió el entusiasmo del público, que vuelve a suceder cada vez que cualquiera de nuestras bandas militares, casi 100 años después, interpreta Banderita, que es el nombre con el que se conoce la marcha del maestro Alonso.

El día 15 se repetirá el concierto extraordinario en el Teatro Guimerá de la capital

Las cosas se complicaron en Marruecos. Llegamos al año trágico, 1921. El 22 de julio ocurre el desastre de Annual. No mucho tiempo después, el 9 de agosto, la masacre de Monte Arruit. España, atónita en principio, reacciona rápidamente. Los voluntarios afluyen a las unidades, se llevan a cabo colectas espontáneas en todo el país y, en este escenario, el pasodoble Banderita alcanzó su verdadero valor convirtiéndose en un himno de adhesión al Ejército, que acompañó siempre a las tropas que iban a Marruecos, en sus multitudinarias despedidas llenas de fervor patriótico.

De la zarzuela de Francisco Alonso La Parranda escucharemos en el Leal y en el Guimerá al solista, el barítono Luis F. María y Anta, interpretando el conocidísimo Canto a Murcia.

Unos años más tarde, en 1928, se puso de moda en Madrid otro pasodoble, que era un encendido  elogio al soldado español, y en uno de los versos de su letra se decía: “La victoria fue tuya”. En efecto, había llegado la victoria y con ella, o por ella, la paz. Habían transcurrido 18 largos años en los que España había vertido su sangre y sus energías morales en tierras africanas. El pasodoble que tenía por título Soldadito Español lo compuso Jacinto Guerrero en los últimos días de la campaña de África. Fue otro gran éxito, pero aquí no se trataba de enardecer, aunque también lo hacía, sino de homenajear al Ejército a través de su figura más humilde, pero más importante: el soldado.

Dos vibrantes números de Jacinto Guerrero podremos escuchar los días 8 y 15 de octubre: El canto a la espada y Amigos siempre amigos, del Huésped del Sevillano y de Los Gavilanes, respectivamente. El primero ha sido piedra de toque para los cantantes españoles, basado en una melodía muy rítmica, resulta una verdadera y briosa marcha militar. El segundo número será el cierre oficial de los conciertos y será interpretado por todos los participantes sobre el escenario y seguramente con la colaboración del público.

En un próximo artículo trataré sobre los otros cuatro autores incluidos en los dos conciertos de la Hispanidad, que no por menos famosos son menos importantes dentro de la música militar.