SUPERCONFIDENCIAL

Presión judicial

1. Es muy difícil que los jueces, que son humanos, permanezcan inmunes a la presión mediática terrible que se ejerce sobre casos políticamente muy sonados, como el de Las Teresitas. Este asunto, que enjuiciará primero una sección penal de la Audiencia tinerfeña y luego el Tribunal Supremo, sufrirá, al menos en su primera instancia -el Supremo queda muy lejos del jaleo-, una presión tan grande sobre los jueces actuantes que puede rayar en la contaminación. Porque los magistrados leen los periódicos. Y porque en los periódicos, en papel y digitales, y también en la televisión y en la radio, la persecución y el ensañamiento contra los imputados ha sido terrible. Hasta el punto de que, en opinión de algunos juristas, les está provocando algo terrible e incompatible con un juicio justo: la indefensión. Si la instrucción ha sido en algunos momentos errática -me investigaron hasta a mí-, si se descartó el cohecho al final de la misma y si la suposición sustituye en muchas ocasiones del sumario a la certeza, ¿qué pasará?; ¿habrá tribunal que se atreva a absolver a los imputados con todo el follón mediático y las filtraciones interesadas que se han producido? Por muy valientes que sean los juzgadores, la información malintencionada, abrumadoramente parcial, ruin, sin piedad, ha sustituido, de manera impune, a la prudencia informativa. Y no hay ley en un país con demasiadas leyes que evite esto.

2. Yo no creo en la justicia y por eso la escribo siempre con minúscula. En el caso Las Teresitas vi informes policiales que tendrían que haber enviado directamente a la oficina de guiones de la Warner Bros, o quizá al juzgado de guardia. El asunto ha sufrido unas dilaciones que nadie entiende. Se han notificado imputaciones, incluso últimamente, sin concretar hechos ni tipificaciones penales. El asunto huele fatal porque se convirtió, desde el principio, en un tema político, como tantos otros que circulan por ahí.

3. Este caso no hay duda de que se estudiará en las facultades de Derecho, como se estudió lo de la Barcelona Traction durante años y años, o quizá el caso Dreyfus, que dio origen al famoso artículo de Emilio Zola: Yo acuso. Los imputados han cumplido con creces sus penas de banquillo, de telediario y han sufrido la cárcel de papel durante años y años. Y ahora toca un juicio rodeado de una terrible presión mediática que no sé cómo se van a sacudir los magistrados.