el charco hondo

Situación

Aludiendo a otro territorio, describe Coetzee las tristezas de una sociedad cansada, harta del asunto que la fractura; retrata el cansancio de un pueblo agotado que, no obstante, continúa en la superficie despertando a los días. El escritor sudafricano cuenta que en la ciudad que dibuja nadie -salvo algunas excepciones- tiene ya interés alguno en hablar de La Situación. La descripción que hace Coetzee vale para los catalanes, para el callejón al que entre unos y otros, por acción u omisión, inmadurez o dejación los han llevado. Cataluña no será, digan lo que digan, hagan lo que hagan, firmen lo que firmen, independiente. El problema, al que ya cabe aludir como La Situación, son las cicatrices que se seguirán acumulando hasta que la realidad escriba el punto final de la aventura independentista. Hay muchos párrafos por redactar, semanas que pueden esconder imprevistos e incidentes que hagan tristemente necesario un Gobierno construido sobre la mayoría parlamentaria del inminente tripartito: PP, PSOE y Ciudadanos; una fórmula que, no necesariamente vertebrada como Gobierno de concentración, puede armarse como bloque parlamentario (escenario que tiene en la foto de Rajoy con Sánchez su primer minuto). Agotados los capítulos que han arrastrado a los catalanes a La Situación, no es descabellado barajar la hipótesis de que cualquier altercado -de ésta o aquella naturaleza- pueda forzar al tripartito y al resto de grupos parlamentarios a cerrar filas para abordar La Situación. En un libro sobre la invención de las tradiciones Hobsbawm y Ranger sitúan los relatos ceremoniales en un funcionalismo identificable en el relato de quienes, independentistas de uno u otro perfil, han llenado Cataluña de humedades con un ideario ahora más extendido y enraizado, otorgando así a su viaje a ninguna parte un trasfondo y su interpretación. Irresponsablemente gestionado por parte del Estado, el calendario tiene a los catalanes cansados de un proceso que los debilita y atrapa en La Situación.