a veces soy humano

El talento desaprovechado

Parece meridianamente claro que hay muchas organizaciones, empresas e instituciones en las que aquellas personas que aportan creatividad y talento no tienen mucho futuro. Toda una desgracia. En una buena parte de nuestra sociedad parece haberse instalado otra escala de valores que premia la productividad simple o quizás la obediencia. Algunos de los conceptos mencionados no son necesariamente negativos, pero me sorprende la torpeza que demuestran muchos dirigentes, líderes, jefes… extirpando o anulando la creatividad y el talento de los miembros de sus organizaciones.

Tras una evocadora conferencia pronunciada ayer en el II Congreso Iberoamericano de Innovación Pública por parte de Xavier Marcet, presidente de Lead To Chance, me reafirmo en la apreciación de que el valor para cambiar, crecer, progresar y, si me lo permiten, innovar viene de la mano de las personas creativas, arriesgadas, esas que ven lo que otros no perciben ni aún bajo sus narices. El talento, salvo en los espectáculos deportivos seguidos por las masas, no está especialmente reconocido y promocionado en este país. Más bien el contrario.

Premiar la fidelidad a una causa o proyecto no es un buen negocio a largo plazo; lo inteligente sería invertir en lealtad, que no significa lo mismo. Detectar y apostar por quienes dentro de una organización tienen, en palabras de Marcet, “otra mirada”, esos que se anticipan a las necesidades y crean nuevas soluciones es una garantía de rentabilidad para nuestro objetivo. Y si además se fomenta a quienes son capaces de empatizar con el destinatario de nuestro trabajo, con nuestros clientes, configuramos la ecuación del éxito casi seguro. Lástima que no existan oftalmólogos que detecten la creciente y mayoritaria miopía para apostar por el talento.

@felixdiazhdez