el charco hondo

¡Viva!

El más pequeño de los cuatro hermanos creció imaginando los mundos que palpitaban dentro del primer transistor de su vida. Cuenta la madre que el chiquillo repetía siempre lo mismo. “Mamá -le decía- algún día me escucharás cuando pongas la radio”. Sentado en los pupitres de la EGB el más pequeño de los cuatro hermanos barruntó programas, eligió títulos y sintonías, anotó posibles secciones, garabateó ideas. La radio tardó en llegar, se hizo esperar. Meses antes de la mayoría de edad empezó a publicar semanalmente una columna de opinión en El Día. Cinco años después, carrusel arriba, carrusel abajo, el más pequeño de los cuatro hermanos se cruzó con Jorge Bethencourt, y se dejó llevar a La Gaceta. Algunas colaboraciones en los programas de Rocío Celis (en la COPE, ahora con Mayer) hicieron más llevadera la espera. La radio seguía resistiéndose, pero en esto que emerge Radio Burgado, emisora donde el más pequeño de los cuatro hermanos, junto a Andrés Chaves, Calero y Alfonso (González Jerez) se divirtió como pocas veces.

De allí a la SER -las cosas de Xuáncar- en Radioclub el sueño de conducir un programa se materializó; y, sobre todo, el más pequeño de los cuatro hermanos tuvo la oportunidad de compartirlo con quienes, ellos sí, hacían la mejor radio. Años después hemos vuelto a sentarnos, y a partirnos de risa,alrededor de una mesa; Lucas Fernández nos ha regalado esa oportunidad. El talento de Mateu, Carmelo, Antonio Salazar, José Antonio Pérez o Marlene Meneses, la sabiduría de Juan Luis Calero, el atrevimiento de Andrés Chaves (un abrazo enorme, amigo) y el huracán Artiles garantizan que el programa que nace hoy, ¡Viva la radio! (una producción de Plató del Atlántico para Canal 4 Radio), será radio en estado puro, pura radio. Ahí estaré. Aunque ya ha entrado en los mundos que se movían dentro de aquel transistor, al más pequeño de los cuatro hermanos, arriba firmante, la radio sigue pareciéndole un sueño. ¡Viva la radio!