el diván

¿Ya encontraste tu mentor?

Con frecuencia nos preocupamos por sentirnos anclados en una situación y no nos ocupamos en avanzar. Quieres un cambio en tu vida pero, como no ves posibilidad alguna, te conformas con esa persona que no te hace feliz, con ese trabajo donde no puedes explotar lo mejor de ti, con esa vida llena de ilusiones y sueños que nunca se harán realidad porque te sientes perdido sin saber por dónde caminar. Estoy segura de que habrás oído que mucha gente tiene un mentor, persona que te aconseja y guía en algún aspecto y que se encuentra en condiciones de hacerlo porque la experiencia, o bien sus conocimientos al respecto, lo avalan y ponen en ese lugar superior y de guía. Este modelo ha tomado mayor trascendencia en los últimos años, donde cumplir los objetivos profesionales se ha vuelto un desafío, donde la creatividad juega un papel preponderante y la solución a muchos problemas ya no es tan lineal. El término procede de la mitología griega, donde Mentor fue consejero y guía de Telémaco en La Odisea, y por consiguiente se aplica este concepto a quien actúa como tal. Un buen mentor te sacará de la rutina de tu pelea de estar tratando de encontrar una solución a aquello que ya no sirve. A desechar todo lo no válido donde malgastas energía y tiempo para emplearlo donde sí conseguirás resultados. Te enseñará a llegar a tu próximo nivel dotándote de las habilidades, estrategias y herramientas necesarias para ello. No discute contigo. Es tan eficaz que en 10 minutos podrá darte una palabra llena de sabiduría que transformará tus ideas y hará que veas tu vida desde otro prisma. Te infundirá seguridad y fortalecerá tus capacidades. Es alguien que ya ha llevado a cabo lo que tú quieres hacer, por eso podrás dar sus mismos pasos y llegar así a tu objetivo. Todos necesitamos un mentor si queremos avanzar en la vida. Son como un atajo. Se puede llegar a meta por el camino normal o por un atajo ahorrándote esfuerzo y energía, y para esto mismo están los mentores. La vida es una aventura y ojo con quién eliges para que te acompañe por tu sendero. La motivación con la que interpretan el mundo pasará a ser tuya también y te llevará hasta un nuevo nivel de rendimiento y resultados. Seguramente, a lo largo de tu vida, habrás tenido varios mentores. Tu padre, madre, algún profesor, alguien al que admirabas y que te ayudó a crecer… Algo importante: ser mentor no es una actividad de una sola vía, se requiere una relación de ida y vuelta. Si no tienes confianza en tu mentor, si no crees firmemente en lo que te enseña, si no sigues sus consejos, esa persona no es tu mentor… es simplemente un profesor o alguien que te transmite información o conocimientos. Busca un mentor y empieza a apostar, no solo por vivir, sino por “vivir bien”.