ZARAGOZA - cd tenerife

Demasiado castigo

 Ortuño anota el gol que abrió el camino hacia la victoria del cuadro maño. | TONI GALÁN
Ortuño anota el gol que abrió el camino hacia la victoria del cuadro maño. | TONI GALÁN

El Tenerife perdió en Zaragoza porque Arias López le castigó con un penalti que no fue en la primera parte y porque, ya con el tiempo cumplido, el mismo árbitro volvió a señalar la máxima pena tras una caída de Ángel ante Dani Hernández que tampoco pareció punible. Más allá de los evidentes errores arbitrales, el grupo de Agné no fue inferior al conjunto local, aunque estuvo espeso con el balón, generó poquísimas ocasiones de gol y no tradujo en situaciones ventajosas la continua posesión que tuvo, sobre todo en la segunda mitad. Ausente Cristian por lesión, Agné apostó de inicio por la solución conservadora: colocar a Germán en el centro de la defensa y adelantar a Alberto para blindar el mediocampo con tres mediocentros puros. La opción de jugar con un 4-4-2 y Jairo en banda izquierda se quedó en el banquillo. Y la posibilidad de apostar por Jorge quedó más lejos: en la grada. El joven canterano fue el descarte del técnico aragonés y, a este paso, va a ser difícil que “el yerno perfecto”, que así lo llamó el entrenador blanquiazul, coloque la foto de Agné en la mesilla de noche.

El Tenerife tardó en entrar en el partido. Preocupado solo de interrumpir el juego del rival, se olvidó de atacar. Y tampoco defendió bien. Al menos en los primeros minutos, en los que un error de Alberto provocó una falta de Aitor Sanz a Wilk al borde del área que Ortuño (minuto 7) envió por encima del larguero. Cinco minutos después fue Erik Morán el que remató alto al recoger un rechace al borde del área. Eso sí, la gasolina no le duró mucho más al Zaragoza, que dejó de inquietar a Dani Hernández y provocó los primeros silbidos de La Romareda.

Resueltos los desajustes defensivos, el grupo de Agné se animó a mirar al área local. No creó peligro, porque estuvo impreciso en el último pase, pero sí equilibró el partido y dio sensación de ahogar al Zaragoza con su presión. Hasta que el árbitro salió en auxilio de los aragoneses: Hinestroza metió un pase profundo a Ortuño, que llegó forzado y escorado ante Dani, cuando Raúl Cámara hizo una cobertura precisa, acudió al cruce, se tiró al suelo y limpió el balón. Arias López convirtió el córner en penalti y Ortuño aprovechó el regalo.

Como castigo añadido, el árbitro amonestó a Cámara con una tarjeta que acarrea suspensión que se antoja recurrible. En todo caso, el gol desarmó al Tenerife, que sí recuperó el aliento antes del descanso fue gracias al empuje de un omnipresente Alberto, que se echó el equipo a la espalda, aunque sus compañeros apenas inquietaron a Bono. La mejor opción la tuvo Suso (minuto 32), tras una falta de Hinestroza a Aurtenetxe al borde del área, pero su lanzamiento se fue junto a la escuadra. Eso sí, el Zaragoza ni siquiera volvió a inquietar a Dani en la primera mitad.

Tras el descanso no cambió la dinámica. En un trámite equilibrado y lleno de imprecisiones, la iniciativa fue del Tenerife y las ocasiones del Zaragoza. La mejor, un disparo lejano de Diamanka (min 52) que se estrelló en el larguero con Dani superado. El grupo de Agné llegaba más, pero sin inquietar a Bono. Una vez porque Suso cerró demasiado el centro, otra porque hizo un regate de más, alguna porque Nano no concretó su envío al área, otra más porque Suso se precipitó en el disparo… Y así, el dominio tímido se convirtió pronto en un monólogo visitante.

Ya con el campo inclinado hacia el área de Bono, la mejor opción del Tenerife llegó tras un defectuoso pero cercano cabezazo de Carlos Ruiz (minuto 58) que se marchó fuera por centímetros con Bono batido. Adelantada la línea de presión y con el balón cerca del área visitante, el grupo de Agné se quedó sin espacios y el técnico se acordó de la capacidad de desequilibrio de Cristo González, que dejó algunos destellos de su clase. Eso sí, mantuvo el trivote y tardó en poblar el área rival, mientras el Zaragoza se dedicaba a especular bajo una lluvia cada vez más intensa.

Con Aurtenetxe convertido en el mejor argumento ofensivo, Agné buscó más presencia por las bandas con Omar Perdomo de improvisado lateral derecho en lugar de Cámara, aunque el peligro lo creaba Cristo González, con pases profundos llenos de intención. Con el paso de los minutos y un césped cada vez más rápido por la lluvia, los errores y el cansancio se impusieron a las buenas intenciones. Para entonces, el Zaragoza se había olvidado de la existencia de Dani Hernández, al que solo exigió Sergio Gil (minuto 82) con un tirito inocente.

Los minutos finales, con el argentino Tomás Martínez sobre el césped, fueron un acoso y derribo por parte visitante, pero el Tenerife ya no tenía fuerzas, las ideas no daban para mucho y esta vez el grupo de Agné no tuvo la suerte que apareció en Almería. Eso sí, el partido aún dio para que Ángel desaprovechara una contra en superioridad… y para que Arias López señalara otro penalti que no lo pareció después de que Ángel superara en velocidad a Alberto y fingiera ante la salida de Dani, que despejó el balón con el pie.

Recuperado milagrosamente del golpe, Ángel pidió tirar el penalti para batir a Dani por el centro y celebrar enloquecido un tanto que poco modificaba, más allá de suponer un castigo excesivo para el equipo que asegura querer. Lo peor para el Tenerife no fue el 2-0, sino que, por el camino, Suso aún tuvo tiempo de autoexpulsarse y borrarse así del partido del próximo domingo ante el líder Osasuna.