tribuna

Abengoa, el terremoto bursátil – Por Carmen Tomás

La internacional empresa de energías renovables con sede en Sevilla, Abengoa, ha sido esta semana el centro de la información económica y un auténtico terremoto bursátil. La compañía llegó a perder en un día el 70% de su valor, fue expulsada del IBEX y consiguió el viernes rebotar un 15%. La Bolsa española, a pesar de todo, logró cerrar la semana con una subida del 0,2%.

El caso Abengoa tiene algunas cifras que apabullan y que están en el epicentro de sus problemas. Una deuda monumental cercana a los 30.000 millones de euros, una necesidad de más de 1.200 millones para proyectos y sobre todo la dificultad de que los acreedores pongan más dinero encima de la mesa. Con estas premisas, Abengoa ha presentado concurso de acreedores y ha encargado a JP Morgan la venta de su filial en Estados Unidos. Parece que tanto el Gobierno como la Junta de Andalucía hacen todo lo posible para salvar a esta empresa que sólo en España da empleo a más de 7.000 personas. La solución podría venir de la mano del ICO. Por el momento, las conversaciones van contrarreloj y veremos cuándo hay una solución. En todo caso, Abengoa es el paradigma de una empresa que ha vivido a golpe de BOE, de subvenciones.

Es el prototipo de negocio que explica muy bien “el cambio de modelo productivo” que tantos pedían para España. El problema es que ese cambio se sitúa al albur de las decisiones gubernamentales, y en este caso de las renovables muy cambiantes. No es una buena cosa que los negocios florezcan de esta forma.
Ahora, con menos subvenciones y menos apoyo, ¿qué ocurre con el negocio? Es también significativo que los políticos, algunos de los que gritaban porque se salvó a Bankia, estén pidiendo ahora que con el dinero de todos se rescate a Abengoa, donde casualmente hay políticos de todos los colores dirigiendo la compañía. Habrá que esperar a los próximos días o semanas para ver soluciones.

Mientras, siguen los buenos datos para la economía española. Sube la inflación, el crecimiento se mantiene en tasas altas, el consumo y la venta de viviendas siguen disparados… No parece que, al menos de momento, haya demasiada preocupación por cómo puede afectar el terrorismo a la economía europea. Entramos, además, en los días cruciales para el consumo y el empleo y en medio de propuestas electorales donde unos ofrecen subidas de impuestos y otros rebajas importantes. La semana próxima lo contaremos.