CD TENERIFE

El efecto no se diluye

Imágenes durante el partido. / DA
El CD Tenerife vence al Albacete. / DA

El efecto Martí sigue vigente tras el triunfo del CD Tenerife en el Carlos Belmonte. El feudo albaceteño fue talismán para el técnico balear. Allí debutó con derrota en su etapa como jugador de la escuadra blanquiazul y de allí se fue sumando su sexto punto en dos partidos en su primer compromiso en el banquillo tinerfeño como visitante.

No dio tiempo el Tenerife ni a que los espectadores se acomodaran en sus asientos. Los blanquiazules aprovecharon su primera llegada para ponerse por delante. Lo hicieron gracias a un acierto de Aitor Sanz que logró rematar tras un rechace dentro del área.

El conjunto tinerfeño ya tenía su botín. Era cuestión de defenderlo y buscar ampliarlo. Y el Albacete se puso manos a la obra para intentar nivelar la contienda cuanto antes. Tras tres semanas seguidas sin conocer la derrota, los locales se armaron de valor para presionar un poco más arriba y tratar de buscar más peligro sobre la meta de Dani Hernández.

Lo intentó Rubén Cruz y posteriormente también lo buscó Santi Jara, ambos sin éxito. Luego fue Jona el que buscó la igualada de forma infructuosa mientras el Tenerife seguía agazapado buscando una contra que fuera definitiva.

Suso (minuto 14) se plantó en el área local con una buena opción de marcar pero el cuero acabó en las manos del meta local. El Albacete dominaba cada vez más. Martí lo había advertido. Los manchegos fueron un equipo con personalidad, con ganas de mandar sobre el campo. Al Tenerife, tras su tanto, le costó algo más, pero Aitor Sanz, tras jugada personal tuvo una nueva opción que no aprovechó.

En ese instante el cuadro manchego se vio superado por un Tenerife al que le faltaba poner la puntilla. La tuvo Alberto, pero su remate se fue alto y luego lo intentó el local Rubén Cruz con un remate que no encontró portería tras jugada de Miguel Núñez.

Cuando todo indicaba que el Tenerife se iría al descanso con el marcador a favor llegó el psicológico tanto de la igualada. Un balón al área de Antoñito fue rematado por Paredes llegando desde atrás justo antes de que llegara el intermedio.

Tras el parón, el Albacete quiso salir a buscar el todo por el todo. En una liga de tres puntos un empate penaliza casi tanto como una derrota, por eso los de Sampedro arriesgaron en su planteamiento, pero sin premio.

El Tenerife, por su parte, se apuntaló en su campo consciente de que su rival saldría a tirar con todo en el comienzo de la segunda mitad. Con la intención de aguantar y buscar la sorpresa a la contra los blanquiazules resistieron a varias llegadas de los locales que no encontraron portería. Lo intentó Jara, luego fue Rubén Cruz y posteriormente fue Antoñito con un centro que no encontró rematador.

Al Tenerife le costaba pasar del centro del campo. Cuando lo hacía era sin peligro, con poca pólvora. El partido entró en una pequeña fase de descanso activo. Los dos equipos se repartían el balón con poca profundidad. Cuando el Tenerife tenía alguna posibilidad los locales terminaban con cualquier peligro a base de faltas tácticas. En cuanto el Albacete se acercaba al área de Dani Hernández, su imprecisión a la hora de combinar y de surtir de buenos centros a sus jugadores de ataque despejaban cualquier atisbo de peligro.

Imagen del partido. / DA
Imagen del partido. / DA

El duelo era plácido para los blanquiazules. Su rival era incapaz de tener llegada, Dani veía el partido como un espectador más y el cuadro de Martí se estiraba poco a poco, sin demasiado peligro, pero haciendo lo justo para que el Albacete tuviera que sufrir doblemente en el trabajo defensivo.

Sampedro ordenó cambios, varió el sistema para tratar de sorprender, metió más punch arriba… pero ni por esas. El Tenerife no sufría. Su presión, a veces hasta con tres jugadores encima del poseedor del balón, hacía retroceder a un angustiado equipo local.

Cristo no acertó a terminar una jugada colectiva a la que no llegó por poco (minuto 75) y Martí ordenó el relevo del propio Cristo por Tomy Martínez en busca de tener más el balón. Lo que encontró fue el tanto de la victoria casi de inmediato.

Corría el minuto 80 cuando el Tenerife armó una contra que parecía haber muerto a los pies de Aitor Sanz. Suso se frenó para no caer en posición antirreglamentaria y cuando todos pensaban en que el balón volvería a circular, rompió la línea con un desmarque a la espalda que Sanz interpretó con un balón perfecto. El de Taco burló la salida del meta local con un leve toque hacia el centro del área y tocó de izquierda en semifallo. Juan Carlos llegó con muchos apuros para despejar, el balón pegó en Miguel Núñez y acabó en el fondo de las mallas.

Había llegado el premio a la seriedad y solidez de los blanquiazules, que tiraron de oficio de nuevo para replegarse, tapar los espacios, reducir cualquier riesgo y esperar a que sonara el silbato.

El Albacete lo intentó desde fuera del área con un disparo de Carmona que repelió con seguridad Dani Hernández.
El duelo se puso feo. El Tenerife sacó su sabiduría para enfriarlo y varios de sus integrantes vieron amarilla. Roja pudo ser la amarilla que vio el local Rubén Cruz tras pisar de forma alevosa un tobillo de Raúl Cámara. La acción provocó un barullo en el que se perdieron unos segundos muy valiosos.

Martí aprovechó para enfriar aún más la contienda con el cambio de Abel por un Suso que acabó exhausto por su gran trabajo desdoblando en defensa y ataque. El Albacete tuvo la última opción de igualar con otro remate de Carmona al que Dani respondió despejando el peligro. Luego sonó el silbato, los blanquiazules respiraron, el efecto Martí no se diluye. Fuera del pozo se vive mejor.

Martí: “Hay que seguir trabajando”

José Luis Martí no saca pecho pese a los seis puntos que ha sumado el CD Tenerife desde que el técnico balear se hizo cargo del equipo. Ayer logró su segunda victoria consecutiva tras la conseguida en el debut frente al Alavés, pero Martí entiende que esto es “cuestión de trabajo”. “Sabíamos que ellos eran un equipo que trabaja con muchos jugadores por delante del balón y que nos iba a exigir, pero arriesgamos mucho, nos costó tener el balón al principio, pero logramos romper la línea de presión y en la segunda parte estuvimos mejor pero nos faltó el último pase”, confesó el entrenador balear, que mostró su satisfacción por el triunfo, pero aclaró que “aún faltan muchas cosas, hay que seguir trabajando” y dijo estar orgulloso “del nivel de compromiso de los jugadores”. “Seguimos asimilando conceptos, pero su esfuerzo es fundamental”, dijo Martí, que agradeció el apoyo de “todos los aficionados que estuvieron aquí con el equipo”.