sin objetividad

Alejandro Martínez debe ser destituido

Primer tiempo. Perfecto, objetivo cumplido. Si es usted de los que creen que no hay que ser alarmista con la situación actual del CB Canarias habrá leído el titular de este artículo pensando que, más que en otras ocasiones, el que escribe ha perdido definitivamente el tino. Si es alguno de los que ayer realizaba esta afirmación convencido de la misma, seguramente se irá desencantando conforme vaya leyendo estas líneas. Me decía una buena amiga que, ayer, al salir del Santiago Martín, escuchó a varios aficionados considerar que la solución a haber perdido cuatro partidos, uno de ellos frente al Real Madrid, otro a domicilio y otro en el último segundo, es la de echar al entrenador que más tiempo lleva en la entidad. Esto me refrenda en algo: opinar es libre, pero no todas las opiniones, generalmente muy pocas, son válidas.

Segundo tiempo. No me extraña esta reacción porque vivimos en Opinolandia, el lugar en el que todos hablan de cosas que no saben pero han visto y leído. Antes la crítica fácil y reiterativa era algo reservado para el CD Tenerife, pero en los últimos tiempos, eso se ha trasladado al CB Canarias y más concretamente a su entrenador. Cada año que el equipo pasa en la Liga Endesa y que se consigue salvar la categoría con mayor margen de maniobra, sirve para generar una crítica extra a un entrenador cuyo quizás mayor defecto fue reconocer ayer en rueda de prensa que se había equivocado al ser, seguramente, algo conservador. Alejandro Martínez no necesita que ni yo ni nadie lo defienda porque está acostumbrado a algunos ataques que en los últimos tiempos se han multiplicado incluso desde el bando de los que dicen ser aurinegros de cuna. Antes la crítica era casi inexistente y ahora excesiva.

Prórroga. Y como todos hablan de baloncesto y analizan el momento actual del Iberostar Tenerife, recordemos que incluso sin posibilidad de haber visto el primer partido en Badalona, allá voy yo también. Es obvio que el equipo es irregular, que logra tener buenos momentos, pero los mismos son demasiado intermitentes, que necesita de la vuelta de Saúl Blanco y que sin Sekulic, a pesar de lo bien que lo está haciendo Xavi Rey, pierde un referente claro. Además, a White le queda aún cubrir su periodo de adaptación, lo mismo que a Abromaitis y que la defensa continúa siendo un quebradero de cabeza después de que la temporada pasada fuera uno de sus puntos fuerte. El problema es que todo esto lo ha dicho ya el entrenador del Iberostar Tenerife al que, a pesar de todo, algunos quieren ver fuera del club después de cuatro jornadas perdidas, una de ellas frente al equipo que ganó todo el año pasado. Vivir para ver.