superconfidencial

Áridos muy áridos

1. ¿Cómo se les quedará el cuerpo a los jueces del tribunal que va a juzgar el asunto de los áridos de Güímar cuando los abogados de los empresarios imputados, a los que la Fiscalía de Medio Ambiente les pide cinco años de prisión, saquen a la luz el convenio que firmaron con el Ayuntamiento, convertido por arte de birlibirloque en acusación? ¿Y cuando se ponga de manifiesto que el Ayuntamiento pidió permiso a Minas para convertir el Valle de Güímar en una inmensa cantera, permiso que le fue denegado? ¿Y cuando se demuestre que uno de los empresarios imputados tiene preparado el relleno para tapar las minas de áridos objeto de la polémica y no puede completar esa obligación
-según el convenio- porque las canteras se encuentran precintadas. Aquí hay mucha demagogia, mucha imaginación y muy poco fundamento. Lo dirán los jueces, pero yo soy dueño de ir soltando lo que sé. Y lo que sé fuma en pipa.

2. A mí no me gusta la saña que algunos ponen en la persecución de los empresarios en Canarias. Y como no me gusta, lo digo. Parece como si se quisiera demonizar todo lo que hacen, como si por mover una piedra tuvieran que ir todos a la cárcel. Lo de Güímar es un ejemplo. El Ayuntamiento permitió, de facto, las extracciones; sin ellas se hubiera encarecido hasta límites de locura la construcción en la isla. Luego denuncian unos particulares, vaya usted a saber por qué, y se adhiere a la denuncia el Ayuntamiento, que a su vez, en su día, quiso convertir a Güímar en una inmensa mina. ¿Con qué moral denuncia? ¿Es que el Ayuntamiento no recuerda sus propios actos, es que no ha leído el convenio que firmó con quienes explotaban las canteras?

3. ¿Por qué siempre los empresarios son los malos y la administración la buena? No lo entiendo. Hay pruebas abrumadoras de que el Ayuntamiento compró áridos de esas canteras para realizar obras públicas en el pueblo y no pagó un euro por ellos. Está ese convenio. Está la intención del municipio de cobrar un impuesto -¿lo llamamos revolucionario?- a los empresarios, que se tumbó el Tribunal Supremo. ¿Qué ha pasado aquí?
achaves@radioranilla.com