tribuna

Bruno Brandt

Días pasados he tenido la oportunidad de ver acuarelas de Bruno Brandt, así como ,un retrato, un óleo de otro de los grandes de nuestra pintura Alberto Brito, que lo llevó a sus telas como un hombre muy particular de boina negra y una larga barba blanca. .

Bruno, había conocido la existencia de las islas a través de los comentarios elogiosos de su hermano Gerti, que arribó en ellas a su regreso de un viaje a África. No había pasado un año de lo que le habían contado, de las panorámicas y bellezas que se iba a encontrar un hombre como él enamorado de la naturaleza, se presenta en las islas y conoce Gran Canaria y La Palma, ésta última le llega al corazón. Se quedó totalmente impresionado por lo que vio y sus cambios paisajísticos de tal forma que regresó a Alemania para vender sus cuadros y volver a Canarias para hacer una visita a todo el Archipiélago, incluyendo los islotes Chinijos. Fruto de este viaje realiza su primera exposición en Tenerife, en el Círculo de Bellas Artes. Al mismo tiempo que Bruno, pintaba, poseía una pluma ágil llena de poesía. Preparaba dos libros del Archipiélago, uno sobre las Canarias Occidentales y otro sobre las Orientales. Con este fin pintó 1.250 acuarelas ,asi ayudaría económicamente a su publicación. En 1924, inaugura una gran exposición en el Círculo de Bellas Artes. Rebelde en la pintura, no quería encuadrarse dentro de un estilo determinado. Decía que pintaba lo que le dictaba su alma y sensibilidad. El arte para él “no es la reproducción de la naturaleza, sino la evolución espiritual de ella, traducida a nuestros sentimientos”. Su técnica preferida era la acuarela. Agua, color y sensibilidad eran sus componentes para dar un trabajo con sello propio. Se apartaba mucho de las pinturas que el público estaba acostumbrado a ver. Decía: “Los paisajes tienen varias caras, la que está menos a la vista, es la verdadera, y ésta se refleja en el espejo de nuestra alma”. Era su propia filosofía, la de los países europeos por donde había caminado.

Poco le importó la crítica del público, ni se dejó llevar por influencias estéticas, que sin duda le hubieran ayudado económicamente. Pintaba lo que le venía en gana, sobre el soporte que fuera, se dice que incluso pintó sobre papel de los antiguos cartuchos, , o los medios que tuviera a su alcance.

Los viajes a Alemania y Dinamarca, este último país el de su compañera Ida Elise Jensen, eran frecuentes, pero siempre volvía a su refugio de La Palma, a Breña Baja, a su casa de El Zumacal, lo llamaba El Sitio . En 1.951, marcha a Alemania y expone en el Club de Estudiantes de Bonn. Tema principal La Palma ( Breña Baja, Puntallana, Puntagorda y Fuencaliente ).También de Dinamarca y su propio país. Varios autores coinciden en colocar a Bruno Brandt entre los impresionistas, pero con rasgos muy personales, al igual que lo hiciera Van Gogh, a cuya paleta colorista llega a aproximarse en ocasiones.

En 1962 realiza su última exposición en el Círculo de Amistad XII de Enero. Ese mismo año comenta su compañera Ida: “Estábamos como de costumbre después de cenar alrededor de la mesa, yo leía la historia de China de Michael Darrow, en alta voz, para niños, y éstas fueron las últimas palabras que oyó. Su hijo pequeño Pedro, se dio cuenta de que su padre cayó al suelo. Eran las diez de la noche del 1 de julio de 1962”. Bruno Brandt había muerto. Fue enterrado en el Cementerio Civil de Santa Cruz de La Palma.

Vivió, amó, pintó y murió en la isla de La Palma donde dejó un recuerdo imborrable.