POLÍTICA

Los ‘caganers’ están estreñidos

Dicen que Artur Mas la ha cagado, pero a los soberanistas catalanes les está costando dar de sí. / DA
Dicen que Artur Mas la ha cagado, pero a los soberanistas catalanes les está costando dar de sí. / DA

Canarias no es Cataluña, si bien ambos territorios de España comparten la figura de Ángel Guimerá (1845-1924), un tinerfeño de nacimiento que se convirtió en el dramaturgo en lengua catalana más relevante de su generación. La obra de teatro Mar i cel (Mar y cielo) anticipó el esperpento de este momento, en el que las cabras pierden los papeles y se alimentan con las cáscaras de plátano que van tirando políticos echados pa’lante camino del monte. Artur Mas interpreta al capitán de un barco de piratas soberanistas que ha capturado a un grupo de demócratas después de asaltar el Parlamento con urnas cargadas de pólvora. Salió mal parado tras el abordaje de los corsarios de la CUP, que lo ataron de manos y le pusieron un parche en el ojo derecho para que solo viera por el izquierdo. Le metieron un fonil en la boca y lo convidaron a largos tragos de ron Cacique, añejo extra. A la fuerza acabó tarareando el anuncio del cava Freixenet, 100 años entre burbujas.

Abandonado a su suerte, Mas iba a menos hasta que pronunció un monólogo profuso de sentimientos. Ahí le dio un bajón de azúcar, porque la oposición le lanzó salados cacahuetes. Se avergonzaron de haberse compadecido de un infiel cuya alma vaga por el purgatorio. Ofrenda una vela al diablo y a Dios rogando. El día en que el Tribunal Constitucional admitía a trámite el recurso del Gobierno y anulaba automáticamente los planos para la construcción de la república independiente de la casa de las enredaderas, el PP canario aplazó la proposición no de ley sobre la defensa de la unidad nacional y el Estado de derecho. La portavoz del grupo, Australia Navarro, consensuó la retirada del texto original a fin de redactar un mensaje sin garabatos, contundente y conciliador.

Es unánime la conveniencia de que al marco de convivencia le conviene una capa de pintura. En discusión está el estilo que se pretende aplicar a la reparación de las imperfecciones. Las chapuzas de brocha gorda se corrigen con pincel fino. Felipe VI guía a los paisajistas, que son sus paisanos, en la cuadratura del cuadro.