CD TENERIFE

Carlos Belmonte: la venganza de los ídolos blanquiazules

Rommel y Dertycia dieron la puntilla a los insulares en tierras manchegas . / DA
Rommel y Dertycia dieron la puntilla a los insulares en tierras manchegas . / DA

En el estadio Carlos Belmonte de Albacete siempre pasan muchas cosas cuando se ven las caras los locales y el CD Tenerife. Allí se han dado goles fantasmas, como el que decidió el primer encuentro oficial entre ambos conjuntos en ese estadio en el año 1986; se han celebrado descafeinados encuentros con ambos equipos ya descendidos a Segunda B, como en el curso 2010/2011, o ha precipitado la salida de un técnico como Álvaro Cervera, como la campaña pasada; pero el Belmonte también ha sido el mejor escenario para que los dos mayores ídolos de la historia reciente para la afición chicharrera se pudieran vengar de su exequipo. El 4 de octubre de 1992 los blanquiazules se veían las caras en el Belmonte con el Albacete de Rommel Fernández. El Valencia CF había cedido al panameño a un club que quería alargar su condición de queso mecánico que tan buenos resultados le había dado en su estreno en Primera.

Jorge Valdano dispuso un once en el que destacaba un centro del campo con Chemo del Solar y Fernando Redondo, lo que se tradujo en un duelo con marcado dominio visitante frente a un Albacete que, agazapado, buscaba una oportunidad a la contra que llegó en el minuto 20, cuando un despeje largo de Chesa acabó en los pies de Rommel Fernández que, tras driblar a Toni, batió por bajo a Manolo López.

“El gol ha sido gracias a las ganas y el coraje que he puesto. Me da pena habérselo marcado al Tenerife por el mucho cariño que me transmite, incluso en la distancia, su afición”, dijo el propio Rommel al acabar el encuentro. No era para menos, el Pánzer no marcaba un gol en la Península desde que Guus Hiddink, técnico valencianista, lo marginara antes de su cesión a tierras manchegas.

Rommel, que celebró aquel tanto, casi pidió disculpas luego, en sala de prensa, reconociendo su felicidad “a la vez que pena” por “la mala suerte” de volver a marcar “frente al Tenerife”.

Fue el único tanto que el centroamericano le haría a los blanquiazules, ya que en la vuelta en la Isla, en plenos Carnavales y con saque de honor llevado a cabo por parte de Celia Cruz, Rommel no consiguió marcar en el empate a dos reflejado.

Dertycia llegó desde el Cádiz y desde un primer momento comenzaron las comparaciones entre uno y otro debido a su entrega dentro del terreno de juego. Por su aspecto, su carácter combativo y no dar nunca un balón por perdido, Óscar Alberto Dertycia conectó rápidamente con la afición, aunque le costara más hacerlo con sus entrenadores, a los que tuvo que convencer a base de goles. Tras jugar 91 partidos y conseguir 27 goles con los insulares, hizo las maletas rumbo a Albacete a pesar de ofrecerse a perder mucho dinero para seguir en una Isla a la que estaba sumamente agradecido ya que, tras su grave lesión en la Fiorentina que le hizo perder el cabello debido a una alopecia nerviosa, Dertycia nunca se había mostrado tan feliz en un club.

Tras su mala salida, el ariete argentino llegaría a un Albacete en el que solo pudo anotar seis goles en 22 encuentros, pero la falta de confianza en él de Benito Floro le acabaría por decidir para hacer las maletas rumbo a Argentina. Antes, el 11 de diciembre de 1994, tendría tiempo para cumplir con su particular venganza.

Floro, una jornada más, había dejar a Óscar Alberto en el banquillo de inicio. Andonov y Óscar formaron como delanteros titulares, hasta que en el minuto 61 Dertycia entró en lugar del búlgaro.

Chano, de penalti, había adelantado en el marcador a los visitantes, hasta que José Luis Zalazar, solo 15 minutos después, conseguía poner el empate en el electrónico. Cuando parecía que el empate a uno sería el resultado final, apareció Dertycia, para culminar la mejor jugada elaborada por su equipo en todo el encuentro y conseguir, en el minuto 87, el definitivo 2-1 tras batir a Marcelo Ojeda.

Los de Vicente Cantatore se volvían de vacío del Carlos Belmonte, otra vez debido a un gol de uno de los ídolos más queridos por el aficionado chicharrero que, para dejar clara su calidad, también anotaría en el encuentro de la segunda vuelta, en el Heliodoro Rodríguez López, en el minuto 86, para fijar el definitivo 2 a 2.