LA COLUMNA

No ceder al chantaje, no dejar de preguntar

Una máxima de la lucha antiterrorista es no ceder al chantaje de los violentos. Otra es no caer en la tentación de utilizar sus mismas armas ya que así el Estado de Derecho pierde su razón de ser y por ende la superioridad moral que nos asiste cuando rechazamos el coche bomba, el tiro en la nuca o la ráfaga del AK-47. Sobre la primera, celebrar que ayer se disputara el Inglaterra-Francia, mucho más que un partido de fútbol en estos días que vivimos. Sobre la segunda, y a cuenta de los inmediatos bombardeos sobre Siria por parte de Francia, lamentar la ausencia de Naciones Unidas en el proceso. Y preguntarse por qué, si se podían destruir campamentos del Daesh de un día para otro como hicieron los galos, o machacar sus rutas para vender petróleo como llevó a cabo EE.UU., se esperó a que una manada de fanáticos hiciera correr la sangre por las calles de París. Y preguntar también quién les vende las armas, quién les compra el petróleo, quién en suma se lucra de toda esta violencia…