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El CNP oculta el creciente desvío de servicios del 091 a la Policía Local

El parte de sala es una aplicación informática que puede consultarse desde Madrid, no como el libro. | DA
El parte de sala es una aplicación informática que puede consultarse desde Madrid, no como el libro. | DA

Mandos del Cuerpo Nacional de Policía en Santa Cruz de Tenerife ordenaron a finales de mes pasado que no se registre telemáticamente la creciente derivación de servicios recogidos por la Sala del 091 hacia la Policía Local de la capital tinerfeña, tal y como prueba un documento cuya copia se encuentra en poder de DIARIO DE AVISOS y que ha obtenido a través de fuentes extraoficiales.

Dicho documento, que se trata de una Orden de Servicio que afecta tanto a los jefes de Sala como al personal que eventualmente cumpla tal función, dispone que estas llamadas de auxilio por parte de la ciudadanía que se derivan hacia el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife no se recojan en el llamado Boletín de Incidencias Policiales, sino en el Libro de Telefonías de Sala.

Tal boletín no es otra cosa que la aplicación informática existente en todas las Salas del 091 de España, a través de las cuales el Ministerio del Interior tiene acceso de forma automática a la labor diaria de este servicio.

Por contra y tal y como su propio nombre indica, el libro es un registro manual para cuya consulta desde los mandos de Madrid, obviamente, requiere su presencia física.

QUIÉN Y CUÁNDO
En cuanto a quién dio la orden, hay que explicar que cuando se refiere a la Superioridad en el Cuerpo Nacional de Policía se alude a cualquier mando de mayor grado. Ello no despeja la incógnita del porqué se oculta telemáticamente esta derivación de servicios a la Policía Local, ya que puede ser un intento de los mandos provinciales o regionales (la Jefatura Superior de Canarias tiene sede en Las Palmas de Gran Canaria) para evitar que el Ministerio de Interior sepa del volumen de auxilio que presta el Ayuntamiento en materia de seguridad ciudadana o, por contra, la decisión proviene de Madrid y persigue, por ejemplo, que esta consecuencia de la falta de medios no figure en las estadísticas. Por lo que respecta a la fecha que figura en la Orden de Servicio que hoy reproduce este periódico, no resulta nada baladí, ya que las aludidas fuentes extraoficiales detallan que la desviación de llamadas al 091 hacia la Policía Local santacrucera es creciente desde hace meses y aumentará en el venidero diciembre, cuando las vacaciones diezmen aún más la plantilla del Cuerpo Nacional de Policía en la capital y el guarismo en cuestión, previsiblemente, se eleve aún más.

Cabe recordar que la ciudad de Santa Cruz de Tenerife sufre este año un alarmante crecimiento de la criminalidad, con subidas globales en lo que va de 2015 superiores al 15%, mientras que en delitos tan preocupantes como los robos con violencia el incremento se ha disparado por encima del 28%.

CREAN UN GRUPO ANTIHURTOS EN LA CAPITAL
La oleada de criminalidad que sufre la ciudad de Santa Cruz de Tenerife desvelada por el Ministerio del Interior a través de sus balances trimestrales del registro de los delitos y faltas ha forzado una primera respuesta de los mandos provinciales del Cuerpo Nacional de Policía (CNP): la creación de un grupo antihurtos. La elección de esta tipificación criminal no es casual. Bajo la categoría estadística de hurtos también se engloban denuncias por otros delitos contra el patrimonio que, por una u otra causa, no reúnen las pruebas necesarias para ser catalogados como robos con fuerza o con violencia, por citar dos ejemplos.

Además los hurtos son, junto a los robos con violencia, los apartados que más crecen en la capital tinerfeña, al punto de que aumentan en lo que va de año en el 23,5%, con un total de 2.828 casos.
Si a ello le añadimos la alarma social que estos hechos suponen, resulta comprensible que los mandos hayan optado por esta primera solución, que ya se plasmó en la calle el pasado martes cuando, con motivo de la llegada de hasta cinco cruceros al puerto de Santa Cruz de Tenerife, el CNP activó la llamada Operación Teide, un dispositivo centrado en controlar la acción de los carteristas que pretenden aprovecharse de este tipo de turistas.

Lo cierto es que la falta de medios materiales y humanos que se esconde tras esta oleada de criminalidad, como así han denunciado los sindicatos más representativos (SUP y CEP), fuerzan a un esfuerzo aún mayor de los policías nacionales, ya que para crear este grupo antihurtos se ha recurrido a restar efectivos a otros departamentos.