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Del muro cutre y meado al paseo esplendoroso

1. Todavía andan protestando en el Puerto de la Cruz y donde los dejen los amigos del muro de piedra cutre y meado de San Telmo, afortunadamente extinto, y quejándose del paseo moderno, limpio y esplendoroso que se ha construido. Y dicen que la obra ha costado 400.000 euros más. ¿Y qué? Todas las obras se revisan al alza. El paseo, el más frecuentado de España, ha quedado precioso y resultará todavía más bello cuando crezca la vegetación y cuando los jediondos que transitan por él no tiren nada al suelo sino a las papeleras que han sido colocadas a todo lo largo del recorrido. Yo no sé por qué algunos se enamoran de lo cutre cuando a cambio se les ofrece una obra que impresiona desde la Punta del Viento y que ha acabado con el muro donde toda la vida ha meado medio Puerto de la Cruz. Que no sé cómo no se cayó él solo por el propio efecto de las micciones. El Puerto de la Cruz, que necesita algo más que un baño estético, no podrá progresar jamás si cada vez que se mueve una piedra los del “no a todo” se excitan, se sublevan y elevan sus protestas sin ton ni son.

2. Yo respeto a todo el mundo, pero también manifiesto mi opinión, sobre todo cuando se quiere conservar lo cutre y se utiliza el inmovilismo como bandera. Coño, ya que nos hacen una obra gratis -el Cabildo-, vamos a aplaudir la iniciativa. Hacen falta muchas más obras como la de San Telmo en una ciudad portuense que se ha venido abajo y nadie la toca desde los 60. La emblemática plaza del Charco, por ejemplo, mantiene las cagadas en sus paseos de las palomas que soltaron cuando vino Franco en los años 50 del siglo pasado. Hombre, un baldeadito nocturno no le vendría mal, pero a presión, que eso también quita los malos rollos.

3. En fin, que yo lo que quiero es que el Puerto de la Cruz progrese y que los del “no a todo” reflexionen y colaboren. Porque mucho bla, bla, bla, pero soluciones, aportaciones a la estética, proyectos, sugerencias valiosas, nada de nada. Se limitan a protestar, que es lo suyo, y a tomar por saco, dicho sea en sentido figurado.