cuadernos de áfrica

Entendiendo el problemita – Rafael Muñoz Abad

El concepto cartesiano de la guerra murió en el 11S y con ello reveló que la nueva amenaza sería difícil de neutralizar bajo el manual heredado de la Guerra fría. Las invasiones de Afganistán e Irak, las lecciones no aprendidas en Somalia, la chapuza libia y un cajón desastre en el que se mezclan la rivalidad chií-suní, el wahabismo saudí, que los talibanes son aquellos muyahidines que la CIA armó para derrotar a los soviéticos y que la paz es muy cara, confluyen en la actual amenaza yihadista.
Los atentados de Bamako y París confirman que la ideología integrista es global y sólo la inversión en inteligencia de campo y seguridad representa una solución efectiva que no definitiva. Con el terrorismo no se negocia. El Sahel es un cinturón de inseguridad donde se libra una guerra de perfil bajo entre tropas francesas y grupos itinerantes ligados a Al Qaeda y el Estado islámico. Todo muy cerca de España. ¿Cómo de preocupante es la situación? España es un objetivo secundario en lo mediático; en otras palabras, se prefiere golpear antes en Londres o París; pero ya nos ha tocado a todos.

En Canarias se ha confiado la seguridad al azaroso factor del aislamiento geográfico con el agravante de que [históricamente] el control de sus fronteras marítimas ha sido descuidado. Inadmisible. Quizás aquí nunca nos pase nada por nuestra discreción mediática y porque en medio mundo nos tienen por una provincia de algún país africano.
El panorama es alarmante. Marruecos es un aliado primordial y perderle en manos del integrismo sería un riesgo inaceptable. Argelia y Túnez atraviesan un velado conflicto interior luchando contra la metástasis de ideología islamista que se extiende en el blanco anonimato de sus callejuelas, aldeas y susurros de mezquitas. The African report cita ya en 3.000 los tunecinos que han cruzado a la vecina Libia para incorporarse a células integristas.
Entendiendo este problemita… Nos enfrentamos a una ecuación repleta de variables ligadas a los intereses de Washington y el lobby del petróleo; ¿pero quién quiere reconocer que la solución militar es temporal, que el problema es socio-político y que aún se va a derramar más sangre en muchos lugares inesperados?

*CENTRO DE ESTUDIOS
AFRICANOS DE LA ULL
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