CULTURA

Icod se reencuentra con el artista noruego Haukeland

El director insular de Cultura, José Luis Rivero (i), en la muestra. / DA
El director insular de Cultura, José Luis Rivero (i), en la muestra. / DA

La Casa de los Cáceres, en Icod, acoge hasta el próximo día 22 una exposición gráfica sobre el noruego Haukeland, titulada Arnold Haukeland, escultor. A través de esta muestra los visitantes pueden conocer un poco más de los años que pasó en Icod de los Vinos un artista que es considerado padre de la escultura moderna noruega. Esta exposición, comisariada por Lars Petter Amundsen, también cuenta con la colaboración de The Haukeland Collection y en el acto inaugural estuvo la nieta del escultor, Anna Katharina Haukeland.

Haukeland (1920-1983) llegó a Tenerife en 1968 y se quedó prendado del silencio y la belleza del Icod de los Vinos de aquellos años. Nada más echar un vistazo al valle en que descansa la localidad, Haukeland y su esposa Randi adquirieron una casa rodeada por un jardín lleno de plantas: la Casa Randi, donde permanecieron durante casi ocho años.

Acto de inauguración de la exposición, en la Casa de los Cáceres. / DA
Acto de inauguración de la exposición, en la Casa de los Cáceres. / DA

Haukeland se dejó influir por las visiones que le brindaba la Isla. Y uno de los primeros cambios que la atmósfera insular operó en sus trabajos fue el color. Deslumbrado por la luz y las potentes tonalidades de Canarias, el artista incorporó a sus obras colores vivos, sobre todo el rojo. Y no sólo el color, también ciertas formas, materias y temas canarios fueron enriqueciendo su proceso de creación.

Llegó a acariciar la idea de crear y regalar al pueblo de Icod una escultura. De entre los bocetos del artista y conservados en Noruega tras su muerte, uno con forma de pájaro rojo -tema al que Haukeland recurría mucho durante su estancia en la Isla- se puede admirar en la Casa de los Cáceres. Además de este esbozo, una treintena de fotos y carteles explicativos, algunas esculturas que Haukeland dejó en su casa, una película documental y abundante material gráfico dan cuenta del vínculo emocional que se estableció entre Icod y el artista noruego.