TENERIFE

Izaña, el mejor medidor mundial del principal gas de efecto invernadero

Emilio Cuevas, director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña. / FOTO: JAVIER COROMINAS
Emilio Cuevas, director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña. / FOTO: JAVIER COROMINAS

Una auditoría realizada entre los 39 observatorios mundiales encargados de la medición de los gases de efecto invernadero coloca al Centro de Investigación Atmosférica de Izaña como el lugar del planeta con mayor precisión para examinar el dióxido de carbono (CO2), considerado el gas más perjudicial para el medioambiente y máximo responsable del calentamiento global. La noticia fue adelantada en el programa Viva la Radio (Canal 4) por el director del centro tinerfeño, Emilio Cuevas, quien advirtió sobre el “incremento incesante” de CO2 en los estudios realizados. “Ahora mismo estamos muy cerca del valor de 400 partes de dióxido de carbono en un millón de partes de aire, mientras que cuando empezamos las mediciones, en 1984, estas no alcanzaban las 350”, señaló el responsable de la estación atmosférica, que no tiene dudas sobre su impacto en el calentamiento global: “Podemos constatar que estamos ante un proceso de cambio climático; hay muchas evidencias que así lo confirman”, advirtió. El aumento de la concentración de dióxido de carbono, que tiene una vida media en la atmósfera superior a los 50 años, se relaciona, sobre todo, con la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón).

La altura coloca al centro tinerfeño entre los mejores del planeta. / FOTO: JAVIER COROMINAS
La altura coloca al centro tinerfeño entre los mejores del planeta. / FOTO: JAVIER COROMINAS

Respecto al proceso de evolución del clima en el Archipiélago, Emilio Cuevas recordó que las investigaciones recientes, que han llegado a ser publicadas por la prestigiosa revista Climatic change, revelan un aumento de las temperaturas en Canarias de una décima cada decenio, es decir un grado por siglo, un incremento “algo inferior que en las zonas continentales” por la acción de los alisios y la influencia del océano, que atempera el ascenso. El responsable del observatorio situado en las faldas del Teide, a 2.400 metros de altitud, confirmó que en los últimos años se aprecia que el calentamiento es más evidente en las temperaturas nocturnas (las mínimas) y es mayor en las cumbres que en las costas por el referido efecto amortiguador del mar.

Sobre la calidad del aire en el Archipiélago la calificó de “muy buena” gracias a la acción de los alisios que están continuamente limpiando el ambiente, “solo enturbiado en la época de verano por las intrusiones de polvo sahariano”.

Preguntado, por último, sobre cuánto podría variar el clima del Archipiélago, tomando como referencia los próximos 30 años, Emilio Cuevas indicó que las temperaturas podrían subir hasta casi dos grados respecto a los registros de mediados del siglo pasado. También es probable -dijo- que el océano sea más cálido porque es una tendencia global, en todo el planeta “y aquí también”. Respecto al nivel de precipitaciones, afirmó que no hay una proyección clara sobre una posible disminución del régimen de lluvias. “De la misma manera nos hace falta más información para emitir una valoración acerca de los alisios y la llegada de aire africano”, señaló.

100 años de investigación

El próximo 1 de enero el Observatorio de Izaña cumplirá 100 años; un siglo de observación ininterrumpida que se plasmará en un libro que verá la luz en 2016 y que recopilará información y documentos históricos. “Me he quedado sorprendido de la calidad de las informaciones y de la investigación que se hacía entre 1910 y 1920”, comenta Emilio Cuevas, quien recuerda las condiciones extremas en las que trabajaban los científicos de entonces: “Canarias ya era una zona remota en esa época y no digamos nada de Izaña. Para acceder al Observatorio no había carretera, se tenía que subir el material a lomos de burros y mulos. En 1916 ya se hacían investigaciones de óptica atmósferica, de electricidad y sondeos meteorológicos termodinámicos, es decir que Izaña no solo nació con vocación de un mero observatorio de meteorología, sino que se dedicaba ya desde el principio a la investigación atmosférica”, concluye.