el diván

Juega tu vida con deportividad

Juguemos con deportividad. Todos deseamos un cambio pero muy pocos se arriesgan a empezarlo. Cuando decidimos hacerlo, esperamos que el camino sea una experiencia positiva e inolvidable. Como en el deporte, soñamos con llegar a la meta y hacerlo en la mejor posición, pero a veces nos olvidamos que esto es maratón. Muchas veces tendremos que sudar la camiseta, los momentos difíciles son muchos y el cansancio físico y mental estará presente muchos días. En la vida como en el deporte es esencial trabajar la confianza en uno mismo, en nuestras capacidades y posibilidades para así hacer frente de mejor manera a la adversidad. Porque, como en una carrera, debemos estar preparados para estos momentos que tarde o temprano pero con seguridad acabarán llegando. Forma parte de la vida, del partido que estamos jugando y justo ese “fuera de juego” puede que nos haga descender en la clasificación, pero si sabemos gestionarlo y aprender de esta mala jugada, nos ayudará a ganar el campeonato. Tener tu objetivo bien definido y entrenar la fortaleza mental es necesario para no tirar la toalla. Si quieres ser un buen jugador en “la vida”, debes trabajar estas características:
1-. Deportividad y juego limpio: en todo deporte existen unas reglas de juego y normas de convivencia que los jugadores han de cumplir y la omisión de éstas tiene sus consecuencias. Empieza a hacerte responsable de tus acciones.

2-. Analiza tu jugada: como dijo Michael Jordan: “Existen buenas y malas maneras de hacer las cosas. Tú puedes practicar el tiro 8 horas diarias, pero si la técnica es errónea, sólo te convertirás en un individuo que es bueno para tirar mal”. Esto que resulta tan evidente, no lo vemos tan claro cuando se trata de algunos comportamientos en nuestra propia vida. Hemos de hacernos conscientes de que, si queremos obtener resultados diferentes, tendremos que cambiar de estrategia.

3-. Autoconocimiento: conócete a ti mismo. Conocer tus virtudes y debilidades para así, potenciar tus destrezas y fortalecer todas tus capacidades.

4-. Trabajo en equipo: fomenta la socialización, compañerismo, respeto, amistad, lucha por la igualdad, preocupación por lo demás. Trabajando solo, puedes ganar partidos, pero trabajando en equipo, ganarás campeonatos.

5- Expresión de sentimientos: habilidad importantísima en la vida. No solo hay que expresar sentimientos tras conseguir una victoria. Sentir furia después de tanto esfuerzo es normal. Sólo que debemos de hacerlo con asertividad. No debemos reprimir esa emoción, simplemente, aprender a expresarla, gastarla para rápidamente poner en marcha nuestra capacidad resolutiva, analizar la jugada, aprender del error y seguir entrenado para el siguiente partido.

6-. Autodisciplina: nada es regalado. Quien algo quiere algo le cuesta, y no hablamos de dinero, sino de esfuerzo. Cuando algo merece la pena hay que ser constante y perseverante. Insistir, resistir, persistir y nunca desistir.

7-. Competitividad: no hay que conformarse con ser buenos sino luchar para ser los mejores. No conformarse con menos de lo que merecemos, pero siempre con humildad. Cumpliendo normas, sin pisar ni pasar por encima de nadie.

8-. Reto personal: búsqueda de objetivos. Crear un plan de acción, entrenar y esforzarse para conseguirlo. Si has de compararte con alguien, que sea con tu último resultado. Desarrolla tu capacidad de superación.

9-. Espíritu optimista: cuando sales al terreno de juego, tu actitud juega un papel muy importante. Si sales con temor, inseguro y pendiente del qué dirán, seguramente no des dos zancadas sin que te roben el balón, pero si pisas el campo seguro de ti mismo, con la cabeza alta y decidido a comerte al rival, no tienes el éxito garantizado pero sí aumenta muchísimo la posibilidad de ganar. Como en la vida misma.

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