sin pelos en las teclas

Libertad – Por Cecilio Urgoiti

En el verano de 2013, un conjunto de cerca de 1.000 personas asisten, en un cine abandonado del centro de Barcelona, a la proyección de un documental. Una vez dentro, los promotores cambian el nombre del edificio y el que fuera el Palacio del Cine es llamado a partir de ese momento Cine Patricia Heras. ¿Quién fue Patricia? ¿Por qué decidió quitarse la vida? Y lo más importante ¿qué tiene que ver Barcelona con su vida y su muerte? Una acción de desobediencia, con fuerte contenido simbólico y un gran impacto mediático, que busca, a través de la historia de Patricia, dar a conocer la otra cara de Barcelona, lo que se ha venido a llamar la Ciudad Muerta, se hace con la idea de dar vida a esa parte de la ciudad y se hace, por inconformismo y en aras de dar libertad y vida a un todo y no a la parte que el otro lado quiere que sea lo visible, lo vendible, lo que es moda.

A los dominadores no les preocupa la libertad del resto y en muchas de las ocasiones se actúa de esa manera, abandonando lugares, para a su debido tiempo, recuperar ese espacio o barbecho urbano y alcanzar, con ello, beneficios que puede producir esos espacios, en aparente deterioro, al ser rehabilitados y convertidos en zonas de nuevo lujo. Esa especulación es un beneficio añadido al capital y su expansión y rehabilitación siempre ira a costa de los contribuyentes. La actual adulteración de las condiciones socioeconómicas, nos están llevando a la pérdida de la libertad y ello inexorablemente al caos.

Hay que poner freno a los recortes económicos que nos han ido colocando desde aquellos que unos llaman “crisis” y yo digo, sin equivocarme, que ha sido y sigue siendo, un hacer caja del capital, constante estas, que se asemeja más al robo que a criterios de exclusividad política, dignas de un imperio, además de un imperio globalizado, insaciable y truhán. Pero si los recortes se han dado en economía y siguen ocurriendo, ver los próximos presupuestos, totalmente antidemocráticos, pues nadie debe hacer presupuestos para cinco años, si tiene mandato para cuatro.

Paralelamente a esta funesta condición económica, se nos ha ido recortando el Estado de bienestar, por cierto bastante incipiente, y se han dado las circunstancias, provocadas o no, de un peligroso recorte que es la libertad, cada día y cada momento, con mucha sutileza se da una vuelta más a la rosca a ese mecanismo que nos toca por nuestra condición de seres libres, que es la libertad.

Tenemos que poner coto a ese desenfrenado ataque que se nos va imponiendo como única defensa de nuestras vidas y que nosotros no hemos participado para dañarla, más bien, nos llevan a ese matadero con discurso en nuestro nombre, sin ningún consentimiento y mucho menos permiso.

Exijo, como fundamento democrático y a su vez, como principio ético, que no seamos tratados como si fuéramos borregos, con el mayor de los respetos a los animalitos, y se nos trate con dignidad y se nos consulte por nuestro parecer, al menos en decisiones que nos atañen y pueden afectar a la condición de seres libres y dotados como estamos de razón, pues hay momentos que dudo si esta ultima condición se da en esa clase o casta política que hoy nos gobiernan.

Me brota en estos momentos muchas dudas sobre el terrorismo y más aún sobre el tratamiento informativo del mismo, y no es que lo defienda, sino que me aflora aquello de que “a río revuelto ganancia de pescadores”. Me preguntaría yo hoy, con insistencia: ¿Quiénes son los terroristas, si los que fabrican armas, las venden y se enriquecen o los que las utilizan? Pregunta que dejo en el aire… La respuesta esta en este mismo escrito.

La dificultad es muy compleja, mucho más de lo que parece y, la respuesta es la de siempre, pagan los inocentes. Nunca los tramposos trileros que suscitan la penuria, la impotencia y el infortunio por latrocinios acarrearán con las consecuencias. Pena me da la nación.