CULTURA

Luis García Montero: “Canarias, como Andalucía, es sensualidad”

Luis García Montero, poeta y miembro fundador de Izquierda Unida. / ANDRÉS GUTIÉRREZ
Luis García Montero, poeta y miembro fundador de Izquierda Unida. / ANDRÉS GUTIÉRREZ

Luis García Montero (Granada, 1958) es un certero analista de lo cotidiano y un gran conversador. Pero sobre todo es un notable escritor, el más grande y premiado poeta de su generación. Candidato a la Comunidad de Madrid por Izquierda Unida en las pasadas elecciones, la experiencia acabó en frustración. Este fin de semana estuvo en Tenerife, como invitado del último debate del ciclo sobre Cultura y dignidad democrática organizado por la Fundación CajaCanarias.

-En su próximo libro, Balada en la muerte, vaticina el fin de la poesía. ¿De verdad lo ve así?
“Vaticino su muerte pero también su resurrección. Se dice que no son tiempos poéticos, que la gente se mueve por ideas muy mercantilistas y que los valores que defiende la poesía no están de moda. Son poemas en prosa, una reflexión sobre el sentido de la poesía en el mundo actual”.

-¿Qué opinión le merece la nueva generación de poetas que, apoyándose en las redes sociales y los recitales en bares y pubs, gana adeptos entre los jóvenes?
“En los años 60 y 70, los cantautores hicieron mucho bien por divulgar la poesía y llevarla a la educación sentimental de la gente. Era el caso de los discos de Paco Ibáñez, Joan Manuel Serrat o Víctor Manuel. Ahora ese movimiento se mueve a través de la Red y los bares y se están generando lectores. Lo que siempre repito es que la calidad de la poesía no se puede confundir con elitismo y dificultad. No se puede decir que un poema bueno es el que no entiende ni Dios. Lo importante es respetar la poesía y escribir con rigor. Y si con ello se consigue llegar al máximo de lectores, bienvenido sea”.

-¿Su paso al frente en política afectó en algo a su proyección como escritor?
“Cuando mis compañeros de Madrid me pidieron encabezar la lista de Madrid, yo no representaba la figura del escritor o catedrático que se acerca a la política, sino la de un militante que, en un momento de dificultad y pocas posibilidades, decide dar un paso adelante. En ese sentido no me ha afectado mucho, porque sabía dónde me metía y cuáles eran los problemas con los que tenía que negociar. Se trataba de luchar contra problemas que conocía, como el desmantelamiento de la sanidad y la educación, la privatización del agua o Telemadrid. Pero al final nos fallaron los despachos y la toma de decisiones. No así la militancia, con la que yo siempre he estado y que ha hecho un trabajo ejemplar”.

-¿Siente que fracasó?
“Sí. Me hubiese gustado, desde el punto de vista político, ganar un espacio para la izquierda en Madrid. Como militante del partido en Andalucía pude comprobar lo que significaba que Izquierda Unida estuviese en el Gobierno. Ahí está, por ejemplo, la labor que se hizo en Turismo o Fomento. Se paralizaron los desahucios y las obras públicas empezaron a costar el 30% menos. Que eso no haya sido posible mantenerlo en Andalucía y repetirlo en Madrid, mediante un pacto con Ángel Gabilondo, por supuesto que supone cierto fracaso. Un fracaso político, pero en ningún caso personal. Cuando uno hace lo que la conciencia le pide no cabe el fracaso”.

– ¿Son Pablo Iglesias o Alberto Garzón la esperanza de la izquierda?
“Pablo Iglesias decía que Podemos no era de izquierdas ni de derechas, y a mí me recordó mucho al Felipe González de los años 80 cuando decía que los gatos da igual que sean blancos o negros; que lo importante es que cojan ratones. Con mucha suerte Podemos será el Partido Socialista del siglo XXI. Con Alberto Garzón comparto muchas cosas, más que con Pablo Iglesias. Mis diferencias con él tienen que ver con las estrategias. Me hubiera gustado convencerlo de que no hacía falta liquidar IU para ser moderno. Me dio rabia cómo ha intentado liquidar el partido y me he sentido humillado cuando Podemos le ha dado con la puerta en las narices”.

-¿Qué cree que va a ocurrir en las elecciones del 20D?
“Mucho me temo que las élites sigan gobernando y que todo esto haya sido una operación de gatopardismo: cambiarlo todo para que no cambie nada. El PP va a gobernar con la ayuda de Ciudadanos, que ha surgido para apuntalar el bipartidismo. Una especie de partido colchón para darle al PP los votos que le hacen falta o, en el mejor de los casos, para dárselos al PSOE. Creo que la realidad se va inclinar hacia un pacto de PP y Ciudadanos. ¿Izquierda Unida? Según las encuestas, ha entrado en proceso de desaparición. Sería bueno que, después de las elecciones, la gente que nos consideramos de izquierda nos reuniéramos y habláramos”.

-¿Cómo se ve Canarias desde la distancia?
“Me gusta la cultura canaria, admiro su literatura. Soy muy partidario del Sur. Como andaluz, unos y otros representamos esa parte de España donde la sensualidad forma parte de nuestra identidad. Para nosotros la vida no significa solo la utilidad mercantil; también un deseo de aprovechar el tiempo”.

-¿Con qué versos definiría la coyuntura actual?
“Recuerdo el final de un poema que escribí hace años: Rara veces resisten / dos soledades juntas las palabras. Deberíamos encontrar un espacio de diálogo donde la ilusión volviese a ser posible”.