La Marsellesa, el himno nacional convertido en símbolo de repulsa a los atentados de París

El himno de Francia, La Marsellesa, ha cobrado un nuevo sentido en los últimos días, convirtiéndose en himno de la lucha antiterrorista. Ha sonado con rotundidad este martes en el estadio de Wembley tras ser cantado al unísono por los 90.000 espectadores que se dieron lugar en la capital británica, como repulsa a los atentados de París. También se escuchó en la Asamblea Nacional de Francia, en el desalojo del estadio francés, e incluso, delante de la embajada francesa en Madrid.

La atronadora versión que sonó en el estadio de Wembley se completó con un bonito mosaico con la tricolor francesa, que ocupaba uno de los fondo del mítico estadio londinense previo al minuto de silencio antes de la celebración del encuentro. Tanto seguidores locales como los franceses desplazados, cantaron el himno galo, cuya letra fue proyectada en los videomarcadores.

La letra de La Marsellesa, un llamado a la lucha

¡En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón. (bis)
¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y vuestras esposas!

(Estribillo) ¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
inunde nuestros surcos!

¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)
Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre!

¡Cómo, cohortes extranjeras,
harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)
¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
los dueños de nuestros destinos.

Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido! (bis)
Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros!

¡Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)
¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos cómplices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!

¡Amor sagrado de la Patria,
conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
combate con tus defensores! (bis)
¡Que la victoria, a tus voces viriles,
acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
vean tu triunfo y nuestra gloria!

Entraremos en el camino
cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
encontraremos sus cenizas
y la huella de sus virtudes. (bis)
Menos deseosos de sobrevivirles
que de compartir su tumba,
tendremos el orgullo sublime
de vengarlos o de seguirlos.

El himno se hizo oficial el 14 de julio de 1795 y fue prohibido durante el Imperio y la Restauración y vuelve a ser himno nacional en la III República.