tribuna

Más violencia de género

La verdad es que no me gusta para nada meterme en un asunto tan grave como este y menos cuando no terminan por darle una solución. No me gusta por dos cuestiones básicas, la primera: por el hecho de que es un tema bastante peliagudo y la solución puede que no sea muy grata para mentes cerradas y ancladas en el pasado; la segunda: lleva un matiz de egoísmo y un granito de rabia, porque sinceramente, no entiendo cómo aún con el gran esfuerzo que hacen y con la gran cantidad de dinero que invierten en erradicar la violencia de género, siguen errando en lo principal, en lo evidente. Claro, yo soy el menos indicado para decirles dónde lo están haciendo mal, primeramente, porque no me pagan para ello, ya otros lo ganan bastante bien para hacerlo ellos, y segundo porque siguen dando puestos directivos a personas que no tienen ni idea en la rama que dirigen y solo están ahí por ser del partido, por ser amigo de, por ser merecedor de este favor o de devolvérselo. Así funciona todo, triste pero cierto.

La pregunta clave para hacerles es: ¿qué formación tiene usted en esta especialidad?, y de ahí partimos; normalmente, nos encontramos con ministros del Interior que han sido electricistas, y Dios me libre; con todo mi respeto para ellos, es más, yo fui electricista, pero se trata de una cuestión de formación en esa especialidad que va a dirigir. Es lo mínimo que se le puede pedir; no obstante, este es solo un ejemplo porque podría seguir a todos los niveles, tampoco se escapan los concejales, los consejeros o viceconsejeros y añado un inciso aquí, que los más puestos en el tema captarán: “Dios mío, lo que hay que oír”.

No obstante, estos últimos cargos que he señalado son políticos y su función es esa. Representan al pueblo y hacen política, por lo tanto, deben ser expertos en política, deben saber cómo hacerla y hacerla bien. Son lo que podríamos llamar “científicos políticos”, pero ocurre que el arte es “yo”; la ciencia es “nosotros”, por eso me declino más porque son unos artistas, eso mejor: “artistas políticos”… o ¿políticos artistas?, habrá de ambos, seguro. Sin embargo, saben qué, “aceptamos pulpo como animal de compañía”, pero lo que no podemos aceptar es que los puestos no políticos estén ocupados por políticos, por el resto de amigos que se han quedado colgados de las listas y hay que darles un puestillo o el superafiliado o supersimpatizante al que hay que recompensar su labor dentro del partido. Y no dudo de que ninguno de ellos pueda ocuparlo, pero, vuelvo a la misma cuestión, ¿qué formación tiene usted en esta especialidad?, ¿ha publicado usted algún artículo referido a…?

Con todo esto lo que hacen es que van dando palos de ciego aquí y allá, pillando ideas de otros, habitualmente de expertos que han dicho cuál puede ser la solución, o copian lo que se está haciendo en otro país o comunidad y que parece ser que sí funciona, sin embargo, siguen sin haber resultados y alguno dirá: “Sí los hay, y si no mira los datos y veras que hay un claro descenso de casos de violencia de género”, y yo les diría, desde mi idiosincrasia canaria: “¡Mi niño, si no obtienes esos datos con la pasta que le estás metiendo al tema; apaga y vámonos!”.

Sigan errando, sigan dando palos de ciego. El asunto está claro que no es fácil, pero seamos sensatos y busquemos la explicación, sin la cual sería imposible entender lo que sucede y menos atinar con la solución.