el charco hondo

Menis

Gracias a un amigo, años atrás aprendí a descubrir algunos espacios, a disfrutar interpretándolos o a entretenerme intentando descifrar sus motivaciones. Gracias a él, ahora al pasear por las ciudades descubro un montón de cosas que antes miraba sin ver. A mi amigo, pura vida, le debo que cuando entro en un edificio o vivienda pueda leer -con los límites que marca un conocimiento siempre insuficiente- la suma de sensibilidades, hilos conductores, funcionalidades, experiencias y personalidades que explican un hábitat cuando el concepto surge en la cabeza de alguien como él. Con una paciencia ilimitada, durante años este amigo ha ido respondiendo a mi interés por las filosofías e idearios que esconden la arquitectura o el urbanismo. Decir que mi amigo es arquitecto es escaso. Fernando es mucho más. Rara vez he conocido a alguien a quien, como en su caso, le resulte tan estimulante dar con las soluciones como buscarlas, tan gratificante llegar como recorrer el camino. Fernando es, para quienes traducen sus propuestas en distintos países, Menis. Hoy, esta noche, presenta en el Espacio Cultural Fundación CajaCanarias la exposición Razón y emoción en los años difíciles, muestra en la que se exhiben algunas pinceladas de sus últimos diez años de un desarrollo creativo que ha crecido en esta etapa sobre un paisaje de tiempos ciertamente duros; a veces también crueles, y mucho. Fernando suma treinta años dibujando sueños en las servilletas, encontrando en la naturaleza una colaboradora imprescindible para realizar sus ideas. Gracias a Fernando Menis años atrás aprendí a mirar elementos
-informaciones- que hasta este momento me eran invisibles. A veces al escuchar a alguien nos sobrevuela la sensación de que ese alguien viene del futuro. La forma de leer e interpretar las razones y emociones que nos construyen alimentan la percepción de que Fernando Menis es un arquitecto que vino del futuro, de ahí que acercarse a su muestra sea un ejercicio muy recomendable.