CINE

MiradasDoc, diez años paseando por la realidad

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Ver un documental es una experiencia totalmente distinta a la de ver una película de ficción. La ficción cinematográfica es una representación de lo real. Un documental, en cambio, es un ensayo o una tesis sobre lo real. Mientras que la ficción representa, el documental presenta (es decir, muestra y a la vez hace presente). Sin embargo, documental y ficción no son géneros perfectamente definidos ni compartimentos estancos. Esta diferencia, que a primera vista resulta obvia, no lo es tanto cuando uno se aleja de las salas de cine convencionales y se sumerge por unos días en una maquinaria audiovisual reveladora de realidad, como lo es un festival de cine… documental. En MiradasDoc prefieren el término cine de realidad, lo cual es una bella y certera forma de zanjar esta cuestión.

Guía de Isora, ese municipio afortunado, tiene desde hace 10 años el gran mérito de haber sacado adelante una de las propuestas culturales más sólidas y arriesgadas de cuantas se han intentado y logrado en Canarias. Con un peligroso revés en 2012, cuando casi no se celebra debido a la crisis, el festival ha ido creciendo y consolidándose año a año, contra todas las inclemencias económicas posibles y gracias a la tenacidad del Ayuntamiento y el esfuerzo del todos los implicados. En sus inicios dedicado casi en exclusiva a los documentales de temática social orientados a las realidades del sur del planeta, en los últimos tiempos se ha ido adaptando a las nuevas sensibilidades y aconteceres del mundo globalizado. Como dijo Eduardo Galeano, uno de los ilustres visitantes del festival en 2011, el norte es ya casi un nuevo sur. O mejor dicho, las diferencias se suavizan hasta hacerse imperceptibles. Ahora, el cine que cuenta realidades cotidianas, historias pequeñas y familiares, se abre paso con fuerza inusitada. Como si los documentalistas actuales se hubieran dado cuenta de una cosa innegable: mientras que la ficción es susceptible de agotarse (es decir, no tiene ninguna otra base que lo real), la realidad es una fuente que, a través de su narración y de la denuncia, se vuelve inagotable. Como ningún otro género, el documental cumple muy bien su cometido de agitar conciencias y promover compromisos. Pero no solamente. La película de apertura de esta décima edición de MiradasDoc, Un aplauso al que vive, el alegre y muy peculiar retrato de un predicador argentino, es sin duda la prueba de que una atenta mirada sobre los aspectos más inusuales de la actualidad es suficiente para crear conexiones sinápticas inéditas en los cerebros de los espectadores; sensaciones inesperadas, teñidas de novedad, asombro y frescura. Sin los documentales, sabríamos mucho menos de la vida, de los otros y de nosotros mismos.

Como muchos de los lectores sabrán, MiradasDoc se viene celebrando este año desde el pasado viernes 30 de octubre y hasta el próximo sábado 7 de noviembre, cuando se leerán los fallos del jurado en las diferentes categorías: mejor documental internacional, mejor documental nacional, mejor ópera prima, mejor cortometraje y mejor documental canario. Estos días, Guía de Isora es el epicentro de la industria del cine de realidad de España y prácticamente de Europa. Muy pocas citas de estas características se llevan a cabo con la regularidad y con la visión con la que se hace desde MiradasDoc. Una parte fundamental del festival es su mercado, que agrupa durante tres días (4, 5 y 6 de noviembre) a productoras, televisiones, distribuidoras y profesionales del audiovisual del mundo entero. Un mercado dedicado al género como no hay en toda España y muy difícil de encontrar en Europa; generador de debates, discusiones, propuestas, análisis y, por supuesto, negocios. Un verdadero barómetro de la industria documental internacional al alcance de la mano, en Guía de Isora.

Se podría decir que el municipio ha cambiado mucho desde que en 2006 se llevara a cabo la primera edición. Un público al principio escéptico o, en el mejor de los casos, tibio y moderado, se ha transformado poco a poco en un protagonista de excepción, con un peso fundamental y cuya opinión se tiene siempre en cuenta en la elección de las películas participantes en las diferentes secciones oficiales. Una prueba más (por si se necesitaba otra) de que las políticas culturales públicas, cristalizadas en propuestas concretas y no en meras promesas o planificaciones, dan sus frutos. Frutos que van mucho más allá de la dinamización de la economía local -que también- sino que repercuten en las mentes y corazones de los espectadores, modificando su punto de vista, mostrando realidades de otra forma inaccesibles, en una oportunidad única que requiere, por cierto, de su propia valentía. Y el público de MiradasDoc es muy valiente. Como dice Alejandro Krawietz, su director, necesariamente tiene que serlo cuando se aleja de los caminos convencionales a sabiendas de que se adentrará muchas veces en realidades incómodas o muy alejadas de la suya propia. El público de MiradasDoc ha crecido con el festival. Este año, como una especie de homenaje a su fidelidad y compromiso, la organización ha programado una muestra especial llamada Ser y Tener, el público de MiradasDoc (viernes 6 de noviembre a las 18.00 horas) en la que se recopilan algunas de las películas elegidas como preferidas por los espectadores en los 10 años de recorrido del festival.

Pero también hay una muestra de cine documental del canal Curta! de Brasil, especializado en documentales para televisión, una selección de películas nicaragüenses dirigidas por mujeres, una recopilación de cortometrajes participantes en ediciones anteriores y pases especiales de tres películas del emblemático cineasta español Montxo Armendáriz, que también es miembro del jurado internacional de esta edición y que estará presente durante el día de hoy en una charla con Alejandro Krawietz y David Baute, directores del festival y del mercado, respectivamente (Auditorio de Guía de Isora, a las 20.00 horas). Además, desde el martes al viernes por la mañana se estará impartiendo el taller de Crítica y análisis cinematográfico y el taller de Script dirigido por María Bardem. Sin mencionar las proyecciones de las películas en competición y un sinfín de actividades más, previstas para esta semana frenética (que se pueden consultar en www.miradasdoc.com), en la que Guía de Isora se transformará nada menos que en la capital del documental internacional.

Entre más de 60 invitados de todas partes del mundo, contando directores participantes en las secciones oficiales y productores, distribuidores y profesionales que también asisten al mercado, habría que destacar la presencia arrolladora de los canarios (cuyo día de programación será el próximo miércoles 4); no tanto por su número sino por la intensidad de sus propuestas: desde hace unos años, muy intrépidas y experimentales, destacan con claridad en el conjunto de la selección.

Los cineastas locales han desarrollado muy pronto una visión propia y un arrojo que sorprende por no ajustarse o ajustarse poco a los cánones. Y aunque la libertad de su mirada llama la atención, probablemente no pueda separarse demasiado de la existencia de este festival en donde la mayoría de ellos se ha templado y formado.

Un buen documental cambia algo en las personas que se involucran en él como espectadores. Y mucho antes, ya ha cambiado a sus realizadores. Y digo bien: los que se involucran no solo ven. Todo espectador de documentales debe estar preparado para iniciar un camino que no sabe bien adónde lo llevará. Puede correr el riesgo de cambiar de opinión, de caer en una espiral de reflexión, de indignarse, de reír, llorar, de salir despellejado de la sala, de llegar a conclusiones que no esperaba o simplemente de descubrir el mundo. Hay que estar dispuesto. Para quien se anime, MiradasDoc es una excelente oportunidad de abrir los ojos. Algo que, dicen, es la mejor y más sencilla cura contra el desánimo.