superconfidencial

La mortadela

1. Me llama una señora de Tíncer, estando yo en Madrid, para decirme que la mortadela que consumen los vecinos en sus reuniones se la costean ellos mismos y que Coalición Canaria, si quiere comer mortadela, que se la pague. No sé quién le dio mi teléfono ni a cuenta de qué me alude a mí como autor de un artículo que yo no escribí, o al menos no recuerdo haber escrito, porque a este paso, con tanto seudónimo y tanta zarandaja, me voy a convertir en Raúl Salmón, el personaje de Vargas Llosa, que me parece que enloqueció escribiendo con nombres de otros o de nadie. Al final se armaba tal follón que el hombre tendía a la locura. Resulta que Tíncer celebró una fiesta y allí se colaron Carlos Alonso, Bermúdez y Ana Oramas, a dar un mitin, cuando lo que querían los vecinos era masticar la mortadela blandita y hablar de sus cosas, no escuchar a políticos. Pero, claro, las elecciones están al caer y CC sabe que tiene difícil el diputado al Congreso por Tenerife; y en eso anda, estirando los votos como si fueran chicles. Yo no me atrevo a hacer un pronóstico. Pero si sale Oramas, sale por las greñas. Mucha mortadela hace falta, de aquí a diciembre, para enderezar ese rumbo.

2. Y mira que me había prometido callarme la boca y vacilar lo más posible, pero, nada, siempre pico. Sería por la llamada de la señora, a la que le dije lo más amablemente que pude que yo ya no escribo sobre mortadela porque llegó un momento en que me empalagaba. Pero a esta gente de la tercera edad no se le resienten las papilas del gusto cuando saborean la célebre mercancía italiana. La hay también de caballo, por eso Bermúdez, de vez en vez, se pone a relinchar. Cuando abusa de los actos mortaderiles en época electoral, como el de ahora, colándose además en las reuniones vecinales de Tíncer.

3. Y es que la mortadela es muy traicionera. Y como lleva pimienta, el picante jalea a los viejitos que salen de estos curiosos mítines de CC fumando en pipa y con la libido por las nubes. Ay, mi madre. A ver si CC lo que ha descubierto es la mortadela de la eterna juventud, capaz de los mayores destrozos. Estaría bonito.

achaves@radioranilla.com