reflexión

Noche en blanco – Por Juan Pedro Rivero

Se ha popularizado el encender la decoración de Navidad en algunas ciudades con una Noche en Blanco; una noche iluminada por luces que anuncian fiesta y permiten el paseo y las actividades comerciales y de ocio durante la noche. Todo está abierto y todo está por estrenar. No es extravagancia sino la aureola de lo distinto lo que nos atrae: la noche, tiempo para dormir y descansar, cuando todo está cerrado y nadie normal anda por nuestras calles, se convierte extraordinariamente en día. Es de noche, pero podemos actuar como si fuera de día. Hemos vencido a lo inevitable, al ritmo de la naturaleza. Y nos atrae ese poder concedido. Y nos lo confirma el poder hacerlo socialmente, en grupo humano. Estrenamos el Adviento con una Noche en Blanco.

La expresión no deja de recordarnos aquellas noches en las que el insomnio vence la partida y apenas hemos podido descansar. Las ojeras mañaneras nos recuerdan que hemos pasado la noche en blanco. Como el escritor que no consigue teñir literariamente el folio y, tras varios intentos, la resistencia de una inspiración perdida nos sigue ofreciendo la desesperante imagen de un folio en blanco. Un folio vacío que no contiene nada.

José Luis Perales cantaba aquello de “noches blancas de hospital / deja el llanto esta noche / que el Niño está por llegar. Caminante sin hogar / ven a mi casa esta noche / que mañana Dios dirá. / Caminante, caminante deja tu alforja llenar; / caminante, caminante, por que llegó Navidad”. Llenar las alforjas vacías del caminante es un acto de hospitalidad generosa; invitar a casa es un gesto de acogida fraterna para una noche que se sabe santa. Pero no sólo porque se enciendan las luces y se abran los comercios, sino porque en cuatro semanas va a llegar la Navidad.

Los vatios generosos de la municipalidad no nos van a hacer olvidar que el contenido de todas las noches del Adviento es la esperanza que brilla por encima de nuestra mezquina vida ordinaria. Y no será un blanco ontológico; será un blanco de fondo cargado de letra y música que une lo temporal con lo eterno. La paz tiene el bono del futuro. La generosidad que surge del amor está abonada al mañana inevitable y libre de sinrazón.
Noche blanca, sí; pero un blanco vacío, no.

@juanpedrorivero