GÜÍMAR

La piscina de Tasagaya reabre al público 14 meses después

La alcaldesa Carmen Luisa Castro charla con un grupo de señoras que reestrenaron ayer la pileta. / DA
La alcaldesa Carmen Luisa Castro charla con un grupo de señoras que reestrenaron ayer la pileta. / DA

El Ayuntamiento de Güímar reabrió ayer por la mañana, un año y dos meses después, la piscina municipal de Tasagaya, la única cubierta de toda la comarca, tras el cierre unilateral de la empresa el 9 de septiembre de 2014.

Tras un largo contencioso, que ha terminado en los juzgados, el Gobierno municipal ha tardado más de un año en poder reabrirla, después de no llegar a un acuerdo con la UTE Cedaga-Olano y tener que secuestrar el servicio y hacerse cargo de la subrogación de la mitad de los trabajadores, tras la excedencia pedida por la otra mitad, y efectuar una minuciosa labor de mantenimiento de la instalación, de la que en su día la empresa concesionaria alegó que tenía graves deficiencias, como la caldera y la climatización, aparte de no disponer de aparcamientos.

Tras varios anuncios fallidos de reapertura -se dijo para Reyes, luego para Semana Santa y para después del verano-, finalmente ayer se abrió la instalación en unas jornadas de puertas abiertas que durará toda esta semana, en la que todos los anteriores usuarios y los nuevos pueden inscribirse con bonos mensuales o anuales, en las mismas condiciones que existían desde que la piscina fue inaugurada en 2011. Por lo pronto, en la piscina de Tasagaya han comenzado a trabajar cinco monitores, cuatro trabajadoras de la limpieza y dos recepcionistas.

La concesionaria justificó el cierre por pocos usuarios y los problemas técnicos

La empresa concesionaria de la piscina de Tasagaya, UTE Cedaga-Olano, cerró la instalación el 9 de septiembre de 2014, aunque ya en abril había advertido del cierre y de dejar en el paro a 23 trabajadores, esgrimiendo que no podía hacer frente al canon anual de 150.000 euros -tiene que pagar 4 millones durante 20 años de concesión- por no tener un número alto de usuarios y por tener que subsanar algunas deficiencias de la instalación inaugurada en marzo de 2011 y que esa misma empresa (Cedaga) construyó dentro del Plan Insular de Piscinas del Cabildo. También hubo problemas entonces con la aseguradora -carecía de proyecto para las calderas-, pero la intervención entonces de la secretaria del Ayuntamiento solventó el asunto y la piscina se reabrió hasta el 9 de septiembre. Curiosamente, ese día, la empresa concesionaria advertía del cierre: “Estimados usuarios, ante una avería importante en las instalaciones de la piscina, nos hemos visto obligado al cierre inmediato y a la subsanación de dichas averías. La fecha de apertura será el 16 de septiembre, la Dirección de la empresa”. Nunca llegó a reabrir y el Ayuntamiento decidió secuestrar el servicio.