baloncesto

Quiero ser como tú

ESPEJO Canarias vs Granca

Desde su regreso a la ACB, el entorno del CB Canarias, e integrantes del propio club en muchos aspectos, han manifestado su deseo de parecerse lo más posible al CB Gran Canaria, un club que ha logrado crecer hasta ser un clásico de la ACB, con apariciones frecuentes en Copa del Rey y play-off y, en los últimos tiempos, también en competición europea. A ambos clubes los acercan y alejan diversos aspectos de toda índole, a pesar de que, manteniendo siempre sus respectivas filosofías, últimamente su colaboración se ha estrechado. La pregunta parece clara, ¿llegará el Canarias algún día al nivel del Granca?

COMO HERMANOS…
Es habitual que, tras cada encuentro entre ambos equipos, las respectivas aficiones acaben animando a su rival. No existe ningún tipo de incidente ni pique como sí sucede cada vez que, por ejemplo, los clubes vascos se miden entre sí o en los Estudiantes- Real Madrid.

Buena parte de culpa la tiene la excelente relación entre directivas, escenificada en las reuniones que han empezado a mantener este mismo curso con el fin de poder defender objetivos comunes a nivel regional. De este modo, gracias a esas buenas relaciones, algunos entrenamientos de pretemporada, o la inauguración oficiosa del Gran Canaria Arena, tuvieron al Iberostar Tenerife como protagonista.

Ese talante conciliador en muchos aspectos define también a sus políticas de cantera. Canarias y Gran Canaria pueden presumir de ser conjuntos no agresivos con otros de sus islas. Pablo Melo, que fuera director de cantera del Granca además de entrenador del San Isidro cuando este estaba vinculado al Canarias, así lo reconoce: “Respetan mucho a los jugadores de otros clubes siempre en la medida de sus posibilidades, por supuesto. Además, tienen un paralelismo en lo que respecta a cómo se han nutrido a lo largo de su historia de los jugadores de dos colegios, el Luther King y el Claret”.

¿Será esa no agresión la que ha llevado a los dos clubes a no tener jugadores de cantera en sus primeros equipos? No lo parece, ya que no es un mal exclusivo de las entidades canarias. Félix Hernández, presidente canarista, repasaba hace algún tiempo las plantillas de otros equipos de la Liga Endesa, confirmando que el jugador de la casa tiene cada vez menos protagonismo: “Miras a Unicaja, Valencia, y no digamos Real Madrid y FC Barcelona, y ves que es muy complicado poder sacar jugadores propios desde abajo. ¿Nos gustaría? Claro, pero no es nada sencillo y me remito a los otros clubes de ACB, sean de los primeros o de los últimos”. Sin canteranos en sus plantillas y, a sus respectivos niveles, teniendo que confeccionar grupos atractivos con menos dinero que algunos de sus más directos competidores, Granca y Canarias se han especializado en buscar mirlos blancos en el mercado.

El ejemplo más reciente es Xavi Rey, fichado lesionado y, aunque su salida haya generado revuelo, vendido a Estudiantes por 30.000 euros. El CB Canarias también vio cómo salía Luke Sikma, por una cantidad muy pequeña, después de hacerle debutar en la ACB, y el curso pasado vendió a Tsairelis, por 50.000 euros, cuando antes había vendido, por 200.000, a Sekulic. Apostaron por estos jugadores y deportiva y económicamente les salió bien, una de las bazas para que los dos clubes estén asentados en la ACB.

Iberostar vs Granca

…PERO NO GEMELOS
Pero, afortunada y desafortunadamente, también existen diferencias significativas entre amarillos y aurinegros. Acumular más temporadas, y más seguidas, en la élite tiene unas ventajas de las que disfruta el Gran Canaria.

En la isla redonda se consiguió acabar con los reinos de taifas que continúan en Tenerife, pero no resultó sencillo, como el propio Pepe Moriana, garachiquense fundador del Granca, ha reconocido: “Claro que nos pusieron muchos palos en las ruedas, pero tuvimos que seguir adelante, trabajando, para llegar a lo que el club ha llegado. Eso no es algo que ocurra solo en Tenerife, ni en Gran Canaria, sino que en todos sitios es igual. Por eso animo a la gente del CB Canarias a seguir adelante”.

Pero lo cierto es que, sea cual sea el motivo, la idiosincrasia del aficionado tinerfeño parece encaminada a no confiar de manera decidida en el proyecto aurinegro, algo que sí ha logrado la entidad amarilla.

El mejor ejemplo de ello es que, a día de hoy, el CB Canarias es el club de la Liga Endesa con peor media de espectadores en sus gradas, con 3.627 aficionados. Los 3.182 espectadores que acudieron al Santiago Martín a ver el duelo con el MoraBanc Andorra es la peor asistencia de espectadores a un duelo de la Liga Endesa en lo que va de campaña.

Uno de los motivos de esa poca afluencia se debe, seguro, a la división existente en la Isla en lo que se refiere a los clubes de baloncesto, como quedó plasmado en la última asamblea, donde se votó en contra de unificar horarios para que de este modo no coincidieran con los encuentros como local del Iberostar Tenerife.

Siendo objetivos, poco más puede hacer la directiva canarista para llevar más afición a sus partidos. Ofertas especiales, promociones o facilidad para pagar los abonos son solo algunas de las medidas articuladas por el club para verse más arropado, pero sin lograr el éxito esperado.

Al frente de esa directiva figura Félix Hernández, con dedicación exclusiva a la entidad y que se centra en poder conseguir los patrocinadores privados necesarios. Su homólogo en el Gran Canaria, Miguelo Betancor, no es profesional del baloncesto desde su cargo, aunque, en el momento de anunciar su nombramiento, el propio Betancor señaló que quiere ganar “capacidad ejecutiva” para “aliviar” la carga presupuestaria que el Cabildo destina al club porque, y sería otra de las grandes diferencias, el CB Gran Canaria cubre el 45% de de su presupuesto gracias a su cabildo. O lo que es lo mismo, la Corporación insular aporta 3,3 de los 7,2 millones que maneja el club para competir en Liga Endesa y Eurocup.

Quizás esa ventaja del Granca se vea compensada en el Canarias al haber logrado mantener el carácter cercano de los últimos años, una de las claves del éxito para un club en el que, según apunta Pablo Melo, es “muy importante” el “trato humano en el día a día” y en el que “las personas son vitales” para entender el desarrollo de un club que tiene un buen espejo en el que mirarse, aunque con diferencias.