el almendrero de nicolás

Reconquista

El concepto de nación española lo ha utilizado siempre la derecha extrema para arrojárselo a la cara a quienes no comparten los términos ultracatólicos, conservadores y autoritarios, es decir, lo que viene a ser una fascistada del carajo que da cuerpo a esta idea de España. Su idea. Al PP no le preocupa solucionar las cosas, le preocupa agrupar a todo el unionismo españolista contra Cataluña. No han querido enterarse, y ahora llegan tarde. Su inmovilismo ideológico les impide disfrutar de la diversidad, sólo fantasean con las efemérides castrenses. En la propuesta que presentaron sobre las bondades de la “Gran Nación española” para ser aprobada por los parlamentos autonómicos, sólo les faltó describir en la exposición de motivos las hazañas de Hernán Cortés, El Cid campeador y Agustina de Aragón. No querían que nadie los apoyara, ellos quieren seguir siendo los dueños genuinos de la idea imperante en el Estado español. En realidad, lo que desean es que los díscolos formemos en el patio, nos cubramos y cantemos: prietas las filas, recias marciales nuestras escuadras van… pero parece que ya no va a poder ser. Tampoco se escapa a la irresolución del problema el PSOE, que anda preocupado con quién se arraya el millo de la unidad de España, por eso andan negociando un texto en Canarias que puedan aprobar. Ahora vienen a orear el rollito del Estado Federal para desactivar el pulso independentista, pero ya nadie les cree. Han tenido miles de oportunidades para hacerlo y no han querido. Pero el debate ya no es ese, la ciudadanía progresista, tanto en Cataluña, como en Euskadi, como en el resto del Estado, lo que desea es que la gente decida, y que la Constitución se reforme aunque para algunos esté escrita en piedra. El debate ahora es el derecho a decidir, pues el objeto de los debates cambia, pasa de moda, igual que las oportunidades y, ahora, lo que está encima de la mesa es el derecho a la autodeterminación o a decidir, como se dice ahora, y una reforma de la Constitución en ese sentido, y en otros de igual calado democrático.